Apuñalear es una variante de apuñalar, que tiene uso coloquial en Guatemala y Nicaragua; a pesar de que popularmente la empleamos en nuestro país desde hace muchos años, el DRAE la reconoció como variante, a partir de la última edición, la vigésima segunda, de 2001.
Tanto apuñalear como apuñalar tienen la misma etimología latina pugnare, cuyo significado es luchar, combatir. Esta etimología da origen también, entre otras, a pugna, puño, puñal, puñetero, puñalero; recuérdese que en Latín, el grupo gn sonaba como ñ y que en Español se convirtió, en muchos casos, en ñ, por ejemplo, lignum que da leño, dagnum que da daño, pugnalem que da puñal y signalem que da señal.
Apuñalear significa herir, dar puñaladas, igual que apuñalar, usado en la lengua culta de nuestro país y en el Español general. Con el mismo significado usamos en Nicaragua el verbo puñalear, que no lo consigna el DRAE pero sí el DEN, de próxima publicación. Puño y puñal guardan una cercana relación, tanto en su significante como en su significado: puño es la mano cerrada, usado en el combate sin armas; puñal es la hoja de acero o metal similar que hiere con la punta y por ser corto, prácticamente, se esconde en el puño de la persona que combate.
Nuestra lengua escrita registra, tanto apuñalear como puñalear, he aquí algunos ejemplos: Uno de los presos cumple una condena de 17 años por apuñalear a otro joven de 22, END, 27 de octubre de 2002. En la jerga de los grupos delictivos, esa expresión [me ganaron] significa herir, apuñalear o matar, informó el teniente Juan Sevilla, del Distrito Cinco de la Policía Nacional, La Prensa, 15 de julio de 2005. Como se observa, estos ejemplos son tomados de notas periodísticas y, he aquí, dos más tomados de autores de la narrativa y poesía nicaragüenses: Isaac se escondió dentro del excusado y, cuando los amantes se besaban, salió de improviso y puñaleó a Ismael. Ch. Blandón, La Noche de los Anillos, p. 294. En la Noche Apuñaleada es el título de una poema de José Coronel Urtecho que aparece en su obra: Pol-La D´ananta Katanta Paranta /Dedójmia T´élson / Imitaciones y traducciones. p. 57 (Edición 2006).
Entre las anécdotas de José Coronel Urtecho, se cuenta que un editor español corrigió el título de su poema, eso cuando aún el término apuñalear no había sido registrado en el DRAE, y que el poeta, bastante contrariado, reclamó su variante nicaragüense. Ahora que el Diccionario lo ha registrado, seguramente el poeta habría dicho: ¿ven cómo tenía la razón?
Las variantes analizadas apuñalear y puñalear nos ilustran lo dinámico de nuestra lengua, alguien la usa o las inventa y la comunidad tiende a difundirlas, a darles vida; es importante tener clara esta visión, particularmente, en el uso del lenguaje creativo. Pero sin prejuicios de lo regional, debemos preferir la lengua general cuando deseemos una comprensión adecuada de nuestro mensaje en otras latitudes.