En Nicaragua las áreas destinadas a la producción de ganado siempre han estado asociadas al deterioro en aumento de los recursos naturales: despale, uso de herbicidas y plaguicidas, conversión de áreas boscosas a pasturas y detrimento de las mismas por un uso no eficiente.
Recientemente se celebró el Simposio Agroforestal en la UNAN-León Por un Desarrollo Agropecuario Sostenible, cuyo principal objetivo era que estuvieran presentes diversas instituciones que prestan servicios en el área agropecuaria y presentaran trabajos o estudios derivados de investigaciones, en los que se mostrase la ganadería como punto de referencia de cómo debe practicarse de manera racional y sostenible.
Dos de las principales temáticas presentadas fueron el pago por servicios ambientales y la contaminación de aguas por la ganadería, las que resultan en dos puntos extremos de la práctica ganadera.
Los pagos por servicios ambientales generan mayores recursos económicos a los productores, el simple hecho de incorporar buenas prácticas pecuarias como son el uso de sistemas silvopastoriles, uso de cercas vivas, aumento de la biodiversidad, entre otros, genera una externalidad positiva y la contaminación de aguas por la actividad ganadera, resultado del mal drenaje de las instalaciones donde se aloja al ganado y vertido de residuos químicos a ríos se consideran externalidades negativas de la práctica ganadera.
Pomareda y Steinfeld y muchas de las conclusiones del simposio destacarían tres ejes en los que debe sustentarse la ganadería actual 1) la intensificación; 2) la producción de bienes y servicios ambientales y 3) la integración de la producción primaria con las industrias cárnica y láctea.
La intensificación de la ganadería debe estar en dependencia de los recursos capitales naturales y humanos que puedan incorporarse en las unidades productivas.
La ganadería en Nicaragua es extensiva y de doble propósito en la mayoría de las explotaciones pecuarias, aquí los productores en una época del año tienen excelentes condiciones para hacer producir a los animales y en el resto del año los rendimientos disminuyen considerablemente.
La intensificación plantea el buen uso de las áreas destinadas a la producción de pastos, mayor consumo o incorporación de leguminosas en la dieta animal, utilización de ensilajes, suplementación mineral y delimitación del espacio destinado para el pastoreo.
La producción de bienes y servicios ambientales son el resultado de la utilización de sistemas silvopastoriles (árboles-ganado-pasto) los cuales generan un mayor valor a la finca por la diversidad de árboles-arbustos que pueden proveer frutas, follaje y madera al animal y al productor, captura de carbono y el incremento de la biodiversidad (aves, reptiles, insectos) por la conectividad que puede darse al asociarse el sistema silvopastoril con bosques cercanos a la finca. Se añade a esto la práctica del ecoturismo.
Y finalmente las cadenas de valor entre la producción primaria y el sector industrial y comercial. Ésta es la principal desventaja que enfrentan los productores al depender siempre de intermediarios y que genera mayores ganancias a este último.
El valor agregado generado por las dos últimas actividades incrementa el valor de las explotaciones pecuarias, crea un ambiente de sostenibilidad y armonía, lo que beneficiará en gran medida que la actividad ganadera se considere un rubro más integrador y multifuncional.
Se presenta una nueva oportunidad para que la actividad ganadera pueda desarrollar una parte social, económica y sostenible que le permita al productor y al país generar mayores beneficios en vista de las nuevas oportunidades de mercado, tanto local, regional e internacionalmente.
* Ingeniero Agrónomo, [email protected]