- Descartan alto al fuego. La masacre de civiles libaneses suscita repudio en Latinoamérica
[/doap_box]
-
Ver Infografia > La fuerza aérea israelí bombardeó el lunes el sur del Líbano, a pesar de que había acordado frenar los ataques durante 48 horas después que casi 60 civiles libaneses, la mayoría niños, murieron por una andanada de misiles israelíes.
En Jerusalén, el primer ministro de Israel, Ehud Olmert, dijo que no habrá pronto un cese al fuego en los combates iniciados, hoy hace 21 días, contra la guerrilla de Hezbolá en el sur de Líbano.
Los ataques israelíes ocurrieron después que guerrilleros de Hezbolá atacaron un tanque israelí e hirieron a tres soldados, de acuerdo a fuentes israelíes.
Por otra parte, Al-Manar, la emisora de televisión de Hezbolá, dijo que sus milicianos atacaron con misiles un buque israelí que se hallaba frente a la costa del Líbano. El ejército israelí negó la aseveración.
Miles escapan
Antes de que los combates se reanudaran, camiones y automóviles cargados con civiles se dirigieron hacia el norte del Líbano. Miles de pobladores atrapados durante tres semanas en la zona bélica del sur del país aprovecharon la breve calma para escapar.
Al anunciar que suspendía los bombardeos, Israel había expresado en las primeras horas del lunes que podría cancelar su compromiso de abstenerse de atacar al Líbano durante 48 horas según el avance de los acontecimientos.
Seguirán operativos por tierra
El Gabinete de seguridad israelí, encabezado por el primer ministro, Ehud Olmert, decidió extender las operaciones militares por tierra en el sur del Líbano contra el grupo chiíta Hezbolá, informó la edición electrónica del diario “Haaretz”.
El plan adoptado por el gabinete prevé que el Ejército israelí llevará a cabo nuevas operaciones en las aldeas y localidades del sur del Líbano sobre las que se tenga constancia de que sirven de base a las milicias de Hezbolá.
En un discurso ante los alcaldes de las ciudades del norte de Israel, que son las que están sufriendo los ataques con cohetes de Hezbolá, Olmert fue tajante al afirmar que “no hay alto el fuego y no habrá alto el fuego en los próximos días”.
“El Ejército sigue luchando por aire, mar y tierra y en estos momentos brigadas del Ejército avanzan en el sur de Líbano para eliminar las infraestructuras del terror”, agregó Olmert.
El jefe del Gobierno israelí reiteró que la ofensiva militar no se detendrá hasta alejar a Hezbolá de la frontera con Israel y recuperar a los soldados israelíes cautivos en Líbano desde el pasado 12 de julio, cuando fueron capturados por milicianos del grupo chiíta.
“La guerra terminará cuando la amenaza (del disparo de cohetes desde Líbano) haya desaparecido, nuestros soldados capturados vuelvan a casa sanos y salvos, y vosotros podáis vivir en paz y seguridad”, afirmó Olmert ante los alcaldes.
En Ginebra, la principal funcionaria de derechos humanos de las Naciones Unidas acogió el lunes la promesa de Israel de investigar la matanza de al menos 56 personas, la mayoría niños y mujeres, en un bombardeo del domingo en Qana. Pero Louise Arbour, Alta Comisionada de Derechos Humanos de la ONU, expresó que las investigaciones deben ser independientes, y que Israel debería invitar a expertos internacionales.
Condena latinoamericana
En América Latina, a donde llegaron este lunes más evacuados de la guerra en Líbano, varios países manifestaron un rechazo a los bombardeos de Israel contra la población civil y exigieron un cese del fuego inmediato para permitir el despliegue de una fuerza de paz.
El gobierno de Chile condenó enérgicamente este lunes los últimos ataques israelíes. También México rechazó el ataque a Qana. “México condena en los términos más enérgicos el ataque aéreo israelí” en Qana, subrayó la cancillería mexicana.
Por su parte, Argentina expresó “sus sentidas condolencias al pueblo y gobierno del Líbano por la trágica muerte de estos civiles inocentes”.
En Washington, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, condenó ayer la muerte de civiles, especialmente niños, a causa del bombardeo israelí sobre la ciudad de Qana.