- La foto histórica del 19 de julio, aquella que muestra a los jefes guerrilleros macilentos y jubilosos que tomaban el poder, ya no existe más en el Frente Sandinista. Este partido ha sufrido la sangría de sus cuadros más emblemáticos y ha quedado controlado por un grupo del ala más radical, cuya cabeza es Daniel Ortega. Este es un retrato de quién es quién en el sandinismo
Si por medio de esos artificios de la tecnología se fuesen borrando de la foto del 19 de julio del 79 los que ya no están en el Frente Sandinista, Daniel Ortega quedaría solo, rodeado de unos pocos que, curiosamente, militaron en su mayoría en una tendencia que al momento del triunfo les adversaban. Bayardo Arce, Tomás Borge, René Núñez, Lenín Cerna, Juan José Úbeda, Omar Cabezas, Álvaro Baltodano, el círculo de hierro alrededor de Daniel Ortega, provienen todos de una de las tres tendencias en que se dividió el Frente Sandinista a la muerte de su jefe, Carlos Fonseca Amador en noviembre de 1976. A esta tendencia se le conoció como la GPP (Guerra Popular Prolongada), la cual insistía en que la forma para triunfar sobre Somoza era combatiendo en las montañas y desde ahí avanzar hacia las ciudades. Era la corriente de pensamiento más ortodoxo y radical. “Es interesante eso. Son la gente más dura. Se quedó la gente más dura. Los más ortodoxos y los menos dispuestos a cambiar de posición ideológica y política”, reflexiona Sergio Ramírez Mercado, uno de los miembros de la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional que tomó el poder en 1979, posterior Vicepresidente de la República y, luego, la cabeza de la primera disidencia organizada en el seno del Frente Sandinista, en 1995.
Daniel Ortega pertenecía a la tendencia Tercerista que, contrario a los GPP, proponía insurreccionar las ciudades para en un menor tiempo tomar el poder. De los antiguos jefes terceristas quedan junto a Daniel Ortega, Emmet Lang, Rafael Solís, Dionisio Marenco y Rosario Murillo. La mayoría de los terceristas que forman la vieja guardia guerrillera hizo tienda aparte o fue expulsado por el grupo que hoy controla al Frente Sandinista.
Borge: “No es lo mismo estar en oposición”
Tomás Borge se explica esta sangría desde la comodidad: “No es lo mismo estar en el gobierno que estar fuera. Porque no es lo mismo ser gobierno que ser oposición. La comodidad del gobierno… estaban felices”.
Pero estamos hablando de personajes como Henry Ruiz, que pasó tantos años enmontañado.
Henry Ruiz, estuvo aquí una vez (su oficina) y me dijo que él se iba a lanzar en el congreso del Frente como candidato a Secretario General. Yo le dije: “no hombre, no hagás eso, Daniel te va aplastar”. Ja, ja, se rió de mí. “No tenés idea de la fuerza que yo tengo”. En esa elección él salió miembro de la Dirección, pero de 680 votos que tuvo Daniel, él tuvo 6. Yo me di cuenta de la amargura que le produjo esta derrota personal. A partir de ese momento Henry cambió por completo.
Yo le estoy hablando de esa vieja guardia forjada en el combate.
¿Cómo quienes?
Como Dora María Téllez, por ejemplo.
Sí, Dora María. Es una mujer muy talentosa. No sólo un cuadro combatiente sino inteligente. Yo lamento profundamente que se haya ido.
Mónica Baltodano, Joaquín Cuadra, Hugo Torres…
Lamento mucho que se haya ido la Dora y se haya ido la Mónica, especialmente.
Los dos comandantes de la revolución que le quedan a Daniel Ortega provienen de la GPP.
Lo cual significa que la GPP era más firme en sus convicciones.
Y si revisamos el círculo cercano es, GPP. Lenín Cerna…
Sí. Y toda la gente que rodea el sector de Secretaría de Organización.
¿Qué pasó con el tercerismo?
No sé… Algunos terceristas ahí están también.
¿Quiénes?
Daniel Ortega
Aparte de él. ¿Quién? (Largo silencio).
No me acuerdo en este instante, pero debe haber gente del tercerismo.
Ramírez: “decencia es parteaguas”
Para Sergio Ramírez, sin embargo no es la ortodoxia la que finalmente divide al sandinismo. “Para mí es la decencia. Mónica Baltodano es una mujer de una gran dureza ideológica que apareció aliada con Herty (Lewites) por rechazo real a la sociedad del pacto y por sentido de honestidad. Nadie le puede achacar a la Mónica Baltodano algún acto de corrupción. Ese me parece que es el gran parteaguas. Henry Ruiz es un hombre de una gran ortodoxia ideológica, pero es un hombre honesto al extremo de su pobreza manifiesta. Por el otro lado lo que hay son empresarios, que tuvieron una dureza ideológica y ahora defienden su dinero”.