CARTAS AL DIRECTOR

CARTAS AL DIRECTOR Ideas “La violencia es miedo a las ideas de los demás y poca fe en las propias”. Código tributario En Nicaragua ya se aprobó un Código Tributario que ha sido considerado como moderno. Sin embargo pienso que será inviable políticamente, cuando se aplique con toda rigurosidad sin haber antes tomado otras medidas […]

  • CARTAS AL DIRECTOR

Ideas

“La violencia es miedo a las ideas de los demás y poca fe en las propias”.

Código tributario

En Nicaragua ya se aprobó un Código Tributario que ha sido considerado como moderno. Sin embargo pienso que será inviable políticamente, cuando se aplique con toda rigurosidad sin haber antes tomado otras medidas complementarias.

¿Por qué dejamos que el FMI nos exija hasta el más mínimo detalle sobre el mismo? ¿Por qué ellos no exigen por igual a todos sus miembros?

Esos organismos hacen la propuesta a Nicaragua, y “nuestras “ autoridades la avalan, a paso forzado. Eventualmente queda demostrado lo irresponsable de correr tanto (aún si se va en la dirección correcta).

El FMI es la misma institución que permitió irregularidades en el manejo de la quiebra de los bancos y en la formación del déficit del Presupuesto Nacional. ¿Cómo puede ahora campantemente exigir mayor dureza en el Código Tributario?

El riesgo moral y la irresponsabilidad ética del FMI no es enfrentado como tal por nuestros funcionarios sumisos que esperan trabajar para esa institución en el futuro. ¿Alguien pretende tapar el sol con el dedo?

Reynaldo Escobar

Manipulación

El editorial que destaca LA PRENSA en primera plana del día 8 de julio corriente y que se refiere a un anuncio político que está pasando Canal 8 de televisión, merece un comentario imparcial dentro del marco de la ética y del respeto a una tradición histórica.

Lo publicado por LA PRENSA en el editorial del lunes 3 de julio del año en curso, bajo el título “Encuesta y sube y baja electoral”, considero que fue un análisis periodístico, crítico y eminentemente profesional, cuyo objetivo tendía a orientar honestamente a la ciudadanía en general las causas de los bajones que afectan política y moralmente al candidato de la ALN-PC, Eduardo Montealegre.

Pero lo más importante es que LA PRENSA no sólo reconoce como cierto el origen de los bajones, sino que propone a Montealegre que dé una explicación pública sobre el manejo de los Ceni cuando él fue Ministro de Hacienda, es decir, el Diario de los Nicaragüenses aconseja la búsqueda de la verdad al propio afectado, para despejar cualquier mal entendido.

En cuanto a la escogencia de 10 funcionarios del gobierno y enlistarlos como candidatos a diputados por la ALN-PC, lo lógico era exigirles de previo sus renuncias. Fue un error cuyas consecuencias debe pagar la novatada de don Eduardo.

Don Carlos Briceño es una persona muy inteligente y sabe perfectamente que en el fondo del anuncio lo que se persigue es causar daños políticos y morales a una persona que se ha ganado la simpatía y la confianza del pueblo nicaragüense.

Es cierto que el prestigio histórico de LA PRENSA no se discute, pero antes de la precipitación es preferible el camino de la cordura, donde encontrarán la comprensión de don Carlos Briceño.

Fernando A. Malespín Ferreti

Salinas Grandes

Mi abuelo Jorge Sampson fue el dueño de Salinas Grandes. Era dueño hasta de las playas y, como decía la vieja escritura de propiedad “y del mar hasta donde me alcance la vista”.

Los Sampson, quienes dejamos una huella imborrable en este hermoso y paradisíaco balneario en el cual antes de la revolución sandinista había pesca en abundancia, lagartos, cusucos, conejos, garrobos, perdices, etc. eran dueños también de la haciendas San Rafael, San Pascual y el sitio de la Santísima Trinidad.

En los primeros años de la revolución sandinista, una turba irrumpió enloquecida y juro que los ojos de los turberons eran tan grandes como bolas de billar, cuando llegaron exigiendo tierras, impulsados por la ambición sin límites de los seudo revolucionarios del momento.

Por otro lado, no me parece conmovedora la historia del señor Sthepen Latchford , el señor canadiense que quiere hacerles creer a los nicaragüenses que está haciéndoles un gran favor a estas comunidades indígenas empobrecidas y tercermundistas.

Lo mismo decían los conquistadores españoles cuando nos dieron unos espejitos y cuentas de colores por el oro, ese oro que existe en la belleza escénica de Salinas Grandes y de toda Nicaragua como lo afirma en su artículo.

Si en realidad este señor quiere ayudar a la gente empobrecida de esta comunidad debe hacerlos sus socios, y si van a ser sus empleados debe pagarles como lo harían en Canadá a un jardinero o vigilante, y no les debe regalar nada.

El señor Latchford debe rogarle a Dios que no ganen los sandinistas con Daniel Ortega al frente, pues estoy casi seguro que muchos de los lugareños se les va a poner los ojos como bolas de billar cuando comiencen a repartir casas, tierras, ganado ajeno, etc.

Sé que en nuestro país hay gente muy buena, honrada y noble, pero como dijo Rubén Darío, “en el hombre hay mala levadura, cuando nace viene con pecado”.

David Sampson

Nuevo político

Nació Carlos Mejía en un pueblo de Somoto, orgullo de su padre y de las nueve lunas de su madre.

Había que matar dos gallinas y alistar la cususa para celebrar el nacimiento del retoño, quien con fino galillo anunciaba su presencia en la humilde casa.

Sus pulmones se expandieron como gallito joven, tirando por la ventana el anuncio de su arribo.

Creció subiendo a los árboles de jocote, llenando de piedras e ilusiones las bolsas del pantalón, y así suplir de municiones a Juancito tiradora.

Corrió por milpas y frijolares para llegar los domingos a la misa, donde escuchaba el nombre de un tal Jesús, el que nació hace muchos años en Palacagüina.

De niño le decían “payasito” —según nos contó—, cuando el padre entonado por las copas, lo sacaba del costado de la madre diciéndole: “Hacete, payasito” para fundirse en un abrazo con su madre.

Supo de un tal Sandino, que luchó contra los cheles norteamericanos, aquellos que tiraron muerte de los aires sobre las montañas de Jinotega.

Empuñó la guitarra y el acordeón y rafagueó por años los gobiernos de gorilas, testificados en la carne por la María de los guardias.

Voló por nubes y estrellas junto a Quincho Barrilete, mirando de los cielos lo pequeño que es el hombre y supo levantarse del polvo de la mano de Panchito escombro.

Hoy Carlitos ha cambiado. Dejó su guitarra y el acordeón para buscar en la política su destino. Su voz y su canto quedarán para después, para traernos a los tímpanos las mieles o las hieles del poder.

Pedro Rafael Gutiérrez Doña

Tradición ética

Excelente el editorial de ayer martes. La Prensa sigue siendo la misma, que cuando yo era un chico en mi ciudad León.

Todas las tardes esperábamos que pasara el vendedor de periódicos para comprar y leer con avidez las noticias en el diario en que los nicaragüenses confían, por esa larga tradición de lucha por la verdad y la justicia.

Le doy gracias a Dios por ustedes que son una luz en las tinieblas opresión, intimidación, propio de las dictaduras.

Carlos Castillo

Situación caótica

“La patria de idealistas y poetas que llenaron de orgullo a nuestro país ahora es la patria del horror donde la gente se mata por un bollo de pan”, dice la señora Juana Ubau en su carta titulada “Violencia”, publicada ayer en LA PRENSA. No sólo da tristeza sino que también un dolor profundo por nuestros familiares que están viviendo esta situación caótica y miserable, por culpa de los malos nicaragüenses a quienes ya conocemos. Lo lamentable es que nuestras autoridades del orden y la seguridad del país los dejen andar libres para que sigan cometiendo más robos y asesinatos. La ciudadanía consciente debe de unirse para buscarle una solución inmediata al desgobierno que existe en nuestra patria por todos los medios cívicos y democráticos posibles para evitar la violencia por la supervivencia humana que podría venir en cualquier momento y con grandes pérdidas humanas y materiales.

Benjamín Guerra

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