CORRESPONSAL / CHIAPAS
Trepados en pequeñas e improvisadas balsas, decenas de migrantes indocumentados desafían a la muerte, en su desesperación por conquistar el “sueño americano” sin importarles morir ahogados en las aguas del río Suchiate, mutilados por el ferrocarril o asfixiados en el interior de un camión.
Ademar Barilli, sacerdote y coordinador de la Casa del Migrante de Tecún Umán, Guatemala explicó que se ha incrementado el número de centroamericanos que viajan a Estados Unidos y los riesgos al buscar nuevas rutas.
RUTA PEtén
El coordinador de la Casa del Migrante de Tecún Umán señaló que mensualmente este centro atiende a por lo menos 800 inmigrantes. Y en lo que va del año registran la atención a 520 nicaragüenses.
“Hay un número muy alto que está tomando la ruta del Petén, que es un lugar mucho más peligroso, por allí se favorecerá más al tráfico y trata de personas, en esa región mataron recién a ocho salvadoreños, es algo inhumano y horrible”, dijo el sacerdote.
Explica que los centroamericanos que antes se movían por ciudad Hidalgo-Tapachula-Arriaga, ahora están tomando por Tabasco, una ruta de ocho días.
“La migración no se va a detener, entrarán a Estados Unidos caminando, cruzando muros y aguantando todas las violaciones a los derechos humanos”, dijo
En un recorrido por la margen del Suchiate, cinco jóvenes centroamericanos, con mochilas a la espalda se aventuran en las peligrosas aguas del río, – división política entre México y Guatemala— en una embarcación construida con neumáticos y tablas que el agua zarandea, y por momentos parece tragársela.
La pequeña balsa aún no llega a su destino y los migrantes saltan a tierra, y con paso ligero avanzan en un camino de extravío para burlar la vigilancia militar que patrulla la margen del Suchiate.
No se quieren identificar. A la pregunta de ¿a los Estados? — balbucean “Sí”.
¿Cómo cruzarán, hay soldados, muros y antimigrantes?
-Sólo Dios sabe, dicen sin detenerse.