El último tramo de las campañas para la presidencia de México arranca con la amenaza latente de varios conflictos, en especial sindicales, a pocos días de la jornada electoral del 2 de julio, considerada la más cerrada en la historia reciente de este país.
En los Estados de Sonora (noroeste), Chihuahua (norte), Estado de México, Puebla (centro), Guerrero, Oaxaca, Chiapas (sureste), y Michoacán (noroeste) hay riesgos para la instalación de mesas comiciales por conflictos “políticos, sociales, de violencia por narcotráfico o climáticos”, según un informe del Instituto Federal Electoral, que no otorga mayores detalles.
En Michoacán y Sonora el sindicato de mineros tiene huelgas en una empresa del ramo y dos minas que llevan más de 90 días en demanda de la restitución de su polémico líder, Napoleón Gómez.
Ese gremio llamó a un paro nacional para el 28 de junio, al que, según han anunciado los sindicalistas, se sumarán unos 50,000 trabajadores de otras agrupaciones laborales.
La toma de una empresa minera de Michoacán por parte de los trabajadores dejó en abril dos muertos después de que más de 700 agentes, entre policías antidisturbios federales y estatales, intentaron desalojarlos.
En el Estado pobre de Oaxaca el sindicato de los maestros está en paro desde hace más de un mes.
Ese conflicto social provocó graves enfrentamientos el 14 de junio, cuando 1,000 policías intentaron sin éxito desalojar a unos 40,000 maestros que acampaban en la plaza central de Oaxaca y en las calles aledañas.
Las campañas finalizan este miércoles.
La violencia generada por las luchas entre narcotraficantes que se cobra cientos de vidas cada año se ha recrudecido en lo que va del 2006, con la utilización más frecuente de granadas, sobre todo en Guerrero, bajo disputa entre los cárteles más poderosos.
En Acapulco, Guerrero, las cabezas de tres policías fueron abandonadas en las instalaciones de una dependencia estatal con un amenazador mensaje que decía “para que aprendan”.
Para la jornada electoral en la que se elegirá presidente, se renovará el Congreso y tres gobernaturas más la Alcaldía de la Ciudad de México están acreditados 693 observadores internacionales.
Estados Unidos es el país con mayor número de observadores con 219, seguido de España con 51, Venezuela con 36 y Argentina y Canadá, con 33.
Las últimas encuestas dieron el viernes al candidato de izquierda, el ex alcalde capitalino Andrés Manuel López Obrador, un 36 por ciento de intención de voto, mientras el conservador Felipe Calderón, ex ministro del presidente Vicente Fox y candidato del gobernante Acción Nacional (PAN), obtuvo 34 por ciento.
En un escenario de voto dividido y muy ajustado, los indecisos tendrán la última palabra el domingo 2 de julio, según analistas, y convertirán la elección del presidente mexicano en la más reñida de la historia.