- Hace 167 años se creó la primera bicicleta. Hoy en día, continúa siendo un atractivo para muchos niños nicaragüenses que llegan a los parques en busca de una
Steven Hernández, a los 4 años aprendió a andar en bicicleta en el patio de su casa. Hoy, con 5 años cumplidos, ese patio que fue testigo de muchos raspones no llena más sus expectativas, por lo que le pide a su papá que lo lleve al parque para alquilar una bicicleta y recorrer la enorme pista.
Cuando Steven llega, se dirige a las bicicletas pequeñas y mientras su papá paga el alquiler, se crea una confusión en su mente. Él las observa todas hasta que logra escoger una. Es una difícil decisión para un niño que tiene enfrente distintos modelos y colores, pero sólo media hora para dar divertirse.
Al igual que Steven, cientos de niños llegan al parque Las Piedrecitas, unos para aprender a usar la bicicleta, otros para practicar y los más, porque no tienen.
Las razones son diversas pero el fin es el mismo: divertirse. Media hora, una hora o más, el tiempo sobre esa montura dependerá del bolsillo de los padres, ya que cada media hora cuesta ocho córdobas.
“Desde niño vengo a este parque a pasar el día y ahora que ya tengo a mis hijos los traigo para que anden en bicicletas, ya que acá tienen más libertad y aprenden a tener seguridad sobre el manubrio”, asegura Carlos Hernández, papá de Steven.
NEGOCIO
El negocio de alquiler de bicicletas se remonta a hace más de diez años. Los lugares más comunes son El Malecón de Managua y el parque Las Piedrecitas.
Don Manuel Suárez desde hace 14 años está en Las Piedrecitas y tiene un total de 55 bicicletas. Él afirma que la mayoría de clientes son niños y adolescentes que no tienen las condiciones de salir en su bicicleta a las calles debido a la inseguridad.
“Los domingos son los días que viene más gente, aunque también días de semana vienen colegios y aunque vienen muchos menores hay jovencitas que les gusta usar las bicicletas y dar una vuelta con sus enamorados”, afirma Suárez.
Los visitantes tienen un espacio definido en cada parque. Por ejemplo, en Las Piedrecitas, la niña Francis Alfaro, de 7 años, da su paseo en la rotonda ubicada en uno de los extremos del parque. Mientras en una de las bancas de cemento su mamá, doña Jannet Mendoza, está al pendiente de que el resto de ciclistas no la golpeen.
“Francis tiene una bicicleta en casa, pero es pequeña, entonces la traigo junto a sus hermanos para que use una más apta para ella”, comenta la preocupada mamá que no tiene calma mientras su niña está en la pista.
En el caso de El Malecón, existe una pista frente al Lago Xolotlán donde los niños llegan a dar su paseo. Se logra ver de todas las edades. Los expertos, aunque sean niños, dan el ejemplo a los mayores que no saben andar en bicicleta y que aprovechan la oportunidad para aprender.
Una vez que llega la hora de entregar la bicicleta, se aprecia en los niños, así como Steven, una mezcla de emociones en la mirada. Al parecer, la satisfacción por haber logrado el objetivo se combina con la nostalgia por el siguiente paseo.