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La refinería petrolera que deberá resolver los problemas de combustible de América Central será instalada en Guatemala o Panamá, países que deberán presentar sus ofertas antes del 31 de junio próximo a los inversores interesados, según el borrador de declaración final de una cumbre de países de la región.
Diez jefes de Estado de América Central, México, Colombia y República Dominicana tienen previsto reunirse hoy viernes en La Romana (unos 110 km al este de Santo Domingo) para darle un nuevo impulso a un Programa de Integración Energética (PIEM) regional.
El proyecto, que el gobierno mexicano considera el más importante desde la construcción del Canal de Panamá, contempla la construcción de la refinería, una planta geotérmica, la interconexión eléctrica y hasta un gasoducto que atravesaría toda la región, desde México hasta Colombia, aunque sin fijar plazos claros.
El objetivo principal es una refinería que costaría alrededor de 6,500 millones de dólares, para obtener combustibles de 360,000 barriles de crudo diarios (mbd), suministrados básicamente por México, y en menor medida por Guatemala y Belice.
Una vez que la planta refinadora entre en funcionamiento, dentro de un lustro (cinco años) como mínimo, los combustibles resultantes se situarían en “alrededor de ocho dólares inferiores a los precios prevalecientes en el mercado, según estimaciones preliminares”, dijo en rueda de prensa en México Fernando Canales, secretario de Energía de dicho país.
Guatemala y Panamá deberán “preparar antes del 31 de julio un paquete de incentivos destinado a los posibles inversionistas en esta refinería” de crudo pesado, explicó el borrador de declaración final.
Una empresa consultora seleccionó finalmente, tras cinco meses de estudio, a Puerto Quetzal, en Guatemala, y Puerto Armuelles, en Panamá, como lugares opcionales para la instalación de la refinería, cuya misión será “satisfacer parte importante de las necesidades de petrolíferos” de los diez países miembros del PIEM, entre ellos Nicaragua.