LO MEJOR DEL CALOR DE MAMÁ

El calor que da el contacto entre la piel de la madre y el hijo es la base del método canguro, una técnica que contribuye al desarrollo de los bebés prematuros, se inventó hace 25 años en Colombia y ahora se practica en más de 20 países El primer hijo de Jenny Mora vino al […]

  • El calor que da el contacto entre la piel de la madre y el hijo es la base del método canguro, una técnica que contribuye al desarrollo de los bebés prematuros, se inventó hace 25 años en Colombia y ahora se practica en más de 20 países

El primer hijo de Jenny Mora vino al mundo antes de tiempo. El nacimiento estaba previsto para el cuatro de junio de 2006, pero a las 33 semanas de embarazo, el vientre de Jenny, estudiante de contaduría, se secó. Los médicos advirtieron que la falta de líquido amniótico representaba un alto riesgo para la vida del bebé, así que decidieron adelantar el parto siete semanas a través de una cesárea que se practicó en la clínica El Bosque, en el norte de Bogotá.

Al nacer el hijo de Jenny eran tan pequeño que casi cabía en una mano. Pesó menos de tres libras, 1,400 gramos. Como era prematuro y le hacía falta maduración, el bebé fue puesto en una incubadora durante sus primeras semanas de vida.

En ese tiempo, Jenny no pudo cargarlo en su regazo, ni amamantarlo como hubiera querido. Iba diario al hospital, a sacarse leche de los pechos. Lo contemplaba dormido, encerrado en esa cápsula transparente que sustituía el calor de su vientre. Le dolía verle una cánula incrustada en la nariz, que le proveía oxígeno. Debido a una infección en la sangre, las enfermeras le pinchaban la piel, que era tan delgada como una película de cebolla.

Esas horas interminables que vivieron madre e hijo en la sala de neonatología acabaron el día en que los médicos le propusieron a Jenny que se integrara al Método Madre Canguro, un programa de salud que se inventó en Colombia desde hace 25 años, que ayuda a las madres a desarrollar a sus hijos que nacen prematuros.

El método canguro no es más que el contacto piel a piel que debe haber entre madre e hijo, mientras el bebé que nació prematuro termina de madurarse. La idea es que en lugar de la incubadora, el niño esté en el regazo de su mamá recibiendo su calor y alimentándose directamente de ella. Este acercamiento tiene muchas bondades, además de seguridad y protección frente a las infecciones, el recién nacido palpa el cariño de su madre, que desde una fría incubadora no puede sentir.

Lo primero que le explicaron a Jenny es que la posición canguro debe mantenerse las 24 horas, por lo que debía tener mucha paciencia y, a otra persona, para turnarse la crianza del canguro.

El niño se coloca con las manos estiradas y las piernas abiertas, como una ranita sobre el pecho de la persona que lo carga, y permanece así varias semanas, hasta que completa el tiempo de gestación.

En el programa Canguro, han creado una bolsa especial, que en realidad es una camiseta sin mangas.

La bolsa especial ayuda a dar abrigo al bebé prematuro, lo cual le facilita mantener la temperatura ideal.

Es viernes y Jenny ahora está en la sala del programa Canguro del hospital San Ignacio, en Bogotá. Acaba de bajarse la faja para que la pediatra revise a su hijo, quien en semana y media de estar en la posición canguro ha subido 220 gramos. La pediatra pasa el dedo por encima de los ojos del bebé que están cerrados, pero que parpadean cuando sienten la sombra del dedo. La doctora dice que lo mira mejor, y le anuncia que es posible que hoy regrese a su casa sin el tanque de oxígeno.

La psicóloga Martha Cristo, quien trabaja para el programa Canguro desde hace 20 años, dice que está comprobado que los bebés que terminan de madurarse fuera del vientre, con el método canguro, alcanzan un desarrollo físico y neurológico similar al de los niños que nacen a las 40 semanas.

Sin embargo, Cristo explica que para muchas madres no es fácil adoptar la técnica porque al principio se sienten culpables de que sus hijos sean prematuros. Muchas esperaban un hijo sano, gordito, normal y se complican un poco cuando ven a sus niños frágiles y flaquitos, afirma. Pero, justamente, la asesoría psicológica es uno de los pilares del programa.

Este método que fue creado en el Instituto Materno Infantil de Bogotá, por el médico Edgar Reyes Sanabria, quien empezó a notar que había cambios en los prematuros que entraban en contacto con la piel de sus mamás.

Otra bondad del programa es que vincula a los papás, quienes históricamente se han alejado del proceso de la maternidad. Hay muchos que asumen la posición canguro con la mamá.

Danilo Sánchez, de 27 años, fue un papá canguro durante los primeros meses de vida de su hija Ángela Juliette, quien también adelantó su venida al mundo. «Me gustó mucho porque pude estar más cerca de ella, creo que por eso somos tan unidos», dice mientras carga a su pequeña que acaba de completar 13 meses.

La pediatra Nathalie Chalpak dice que el método canguro es una técnica que actualmente se emplea con bastante acierto en 25 países de África, Europa, Asia y América Latina.

Además de las ventajas para los bebés prematuros, el método ayuda a reducir costos de maternidad en los sistemas de salud público, porque se reduce la estadía de los neonatos en las incubadoras.

Jenny dice que si bien su hijo todavía está muy frágil, espera que para el cuatro de junio, esté más gordito y ya no tenga necesidad de usar la bolsa de canguro.

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