CORRESPONSAL/ COSTA RICA
Por limitaciones jurisdiccionales, legales y económicas que enfrentan la Embajada y el Consulado General en San José, el Gobierno de Nicaragua no puede frenar los desalojos en tugurios de este país donde habitan miles de inmigrantes nicas.
El embajador de Nicaragua en Costa Rica, Leopoldo Ramírez Eva, expresó que urge que el Estado nicaragüense genere más inversión y empleos para que los nicas dejen de emigrar.
El último desalojo del tugurio que se realiza en Costa Rica inició esta semana en el asentamiento La Candela, de la ciudad de Alajuela, donde cinco mil personas (el 90 por ciento de origen nicaragüense) son expulsadas, según informes policiales.
El cónsul general Armando Arana, dijo que el desalojo lo tomó por sorpresa porque una semana antes el Gobierno de Abel Pacheco se había comprometido a dar una tregua.
ROMERÍA DE REPATRIADOS
Como parte del respaldo que el Consulado brinda a los nicas afectados, Arana especificó que antes que iniciara el desalojo, 14 familias habían sido repatriadas voluntariamente y están en proceso de repatriar a 22 familias más (a 14 de ellas se les brindarán documentos gratuitos y menaje de casa).
Indicó que el desalojo ha sido pacífico y hasta ayer no habían recibido denuncias de nicaragüenses sobre violaciones a derechos humanos, añadiendo que también está mediando ante el Instituto Mixto de Ayuda Social para que las familias que califican a una ayuda de bien social puedan recibirla.