A pesar de los grandes esfuerzos de organizaciones los abusos de menores aún son un flagelo de la región. (LA PRENSA/ARCHIVO)

Explotadores sexuales cambian de estrategias

Encierran a las niñas en casas de la capital y sus alrededores [doap_box title=»Estudio revelador» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Según los informes del Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil, de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), al menos 48 por ciento de niñas centroamericanas explotadas entrevistadas en un estudio en el año 2003 dijeron que […]

  • Encierran a las niñas en casas de la capital y sus alrededores
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Según los informes del Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil, de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), al menos 48 por ciento de niñas centroamericanas explotadas entrevistadas en un estudio en el año 2003 dijeron que habían recibido ofertas de ir a otro país para tener relaciones sexuales remuneradas.

Un 28 por ciento de las menores indicó que los tratantes las han instado a trabajar en clubes nocturnos; otro 21 por ciento de las consultadas dijo que las habían buscado para acompañar a turistas y un 13 por ciento para dar masajes a adultos.

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Corresponsal / El Salvador

Los explotadores sexuales de niñas nicaragüenses y hondureñas están modificando su modo de operación, de forma que a muchas de estas menores ya no se les ubica en los poblados fronterizos de El Salvador, sino que son llevadas directamente hacia municipios cercanos a la capital.

Solamente entre 2005 y 2006 al menos diez niñas entre los 13 y 17 años han llegado a El Salvador bajo las condiciones de los tratantes.

De éstas, solamente el caso de tres menores ha logrado la reanudación de la investigación policial, luego que en un primer momento los delincuentes fueron liberados por un juez, en el municipio de Santa Tecla, departamento de La Libertad, al occidente de la capital salvadoreña.

La operación de los tratantes también ha cambiado con el tiempo. Cuando la intención es llevarlas hasta Guatemala o más hacia el norte, ya no utilizan a El Salvador como país de tránsito sino que viajan por todo Honduras e ingresan por la frontera terrestre, escondidas en los baúles de los autos o a pie.

Guadalupe Portillo, encargada del tema de trata y explotación sexual del Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil, de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), explicó que es una problemática muy compleja.

niñas encerradas

No obstante, sostiene que la trata de menores es un tema que se conoce desde hace varios años, pues desde 1998 ya se tenían reportes pero que no eran abordados como trata sino como tráfico ilegal de menores.

Esa situación, así como la ausencia de mecanismos legales para castigar el delito, era un obstáculo para frenarla.

El fenómeno se ha agravado, ya que la trata de niñas para fines de explotación sexual se concentraba de alguna manera en la zona oriental del país.

“No quiere decir que ahora no transiten hacia San Salvador, si llegan hasta aquí ya no están en bares sino en casas cerradas, lo que dificulta encontrarlas”, indicó Portillo.

Según la funcionaria de la OIT, El Salvador, ha servido como un país de destino, de tránsito y emisor de personas.

CONTACTOS FRONTERIZOS

En estos temas siempre se busca identificar la ruta de los contrabandistas, traficantes y tratantes de personas.

Sin embargo, para Portillo el tema de las rutas de los tratantes de menores es variable, pues anteriormente se mencionaban puntos ciegos como el paso fronterizo preferido y que probablemente eran traídos por individuos que se dedican al tráfico ilegal de personas.

Se sabe que algunos salvadoreños mantienen sus contactos desde hace tiempo con nicaragüenses y en determinado momento establecen comunicación y proceden a delinquir.

Pero al parecer, los tratantes tienen sus propios mecanismos. Ya que se valen de ciertas influencias, de contactos locales en las fronteras, tales como pequeños comerciantes con puestos fijos o bien de personas que habitan en los caseríos cercanos a los límites territoriales, que muchas veces no tienen obstáculos para transitar, pues “ya son conocidos”.

La frontera El Amatillo, entre El Salvador y Honduras, se mantiene con un fluido de personas constante hasta altas horas de la noche y en el sector también operan bares que no tienen horas de cierre específico.

Indicó que otra de las dificultades es que en el sector oriental del país los propietarios de barras, show y bares se especula que pertenecen a funcionarios públicos que tienen el poder de impedir el ingreso de un agente policial o migratorio.

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