¿Qué espera y qué da?

[doap_box title=»Bajo la lupa de la sociedad» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Cualidades arraigadas Nuestra cultura prepara a los sexos para separarlos y para competir entre ellos. A los hombres los hace indiferentes al amor, a la ternura, al abrazo, al gesto delicado para que no parezcan afeminados. Además, les aconseja que no demuestren amor a una mujer […]

[doap_box title=»Bajo la lupa de la sociedad» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

Cualidades arraigadas

Nuestra cultura prepara a los sexos para separarlos y para competir entre ellos. A los hombres los hace indiferentes al amor, a la ternura, al abrazo, al gesto delicado para que no parezcan afeminados. Además, les aconseja que no demuestren amor a una mujer porque si no se convertirá en su esclavo.

A las mujeres, la sociedad nos prepara para ser dulces, cariñosas y suaves.

Al final, la verdadera esencia de ambos es ser una fusión, una conjugación donde lo tuyo fluye en lo mío y venimos a este planeta para compartir.

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Muchos tienen un concepto subliminal del amor. Es cuando salen estrellitas y corazoncitos de los ojos. El amor real es cuando los asuntos de la otra persona nos interesan, tanto como los nuestros. Cuando uno tiene un novio o enamorada lo que prevalece es la necesidad de que te diga que te ama para satisfacer una necesidad, un vacío o un ansia de sentirse amado.

Lo fundamental en una relación es la igualdad entre lo que se da y lo que se recibe. Los vacíos y los desencantos son producto de un desnivel de lo que se da y recibe, no me refiero a regalos sino a un aspecto integral donde hay una nivelación entre deberes y derechos. Queremos estar cerca de la otra persona. A veces estamos resentidas con nuestra pareja y la tenemos a nuestro lado para tenerla bajo control, solamente porque sospecho que se puede ir a ver un partido de beisbol, donde su mamá o con sus amigos.

Por eso una de las cosas que tenemos que revisar antes de recobrar el romanticismo, es cuán egoísta soy en mi relación, cuánto demando, cuánto exijo para mí sin estar pendiente de lo que doy, no sólo me refiero a dar atenciones domésticas, muchas mamás te entrenan para ser buena esposa, cocinar, planchar o barrer la casa pero eso, al fin y al cabo, si tenés unos pesos de sobra te lo hace cualquiera.

Lo racional es estar pendiente del bienestar de mi pareja. Por ejemplo, voy por la calle y veo unas llantas, están baratas y buenas, pero si digo; ¡ah no! que las venga a comprar él, yo no voy a estar de tonta al poner mi dinero, eso es egoísmo. Él: mirá qué linda esa ropita, esos prensapelos y ambos se hacen los que no entienden nada del otro sexo pero si te interesara, entenderías.

Las relaciones sexuales son un punto importante. La mujer no debe permitir que sólo el hombre decida cómo, cuándo y qué es lo que van a hacer en la cama, porque la mujer también tiene cerebro, iniciativa y creatividad. Es muy importante que en la cama ella se sienta reina, participe de dar y recibir. El placer y la sensualidad es para ambos.

La ausencia del romanticismo hace que las parejas vivan juntas pero separadas. Veo que a mi pareja le importa mi presencia para sus servicios, lo cual es egoísmo, nos vamos resintiendo con cada una de las faltas u ofensas.

Llega un momento en que pienso en cómo me voy a ir a acostar con este hombre si anoche me mencionó a mi mamá, hoy en la mañana me insultó. Al final, no quiero nada con él y me vengo con mis hijos o parientes a hablar mal de él. El problema ya no es sólo entre pareja sino de toda la familia.

Nosotras

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