- Dos residentes en Florida narran experiencias de viaje a Nicaragua
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Miami, Florida/ Especial para LA PRENSA
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Viajamos con frecuencia a Nicaragua, pero a finales de enero alistamos maletas y nos fuimos a hacer turismo en compañía de cuatro norteamericanos. Ya en tierra nicaragüense nos hospedamos en varios lugares y, como todo viajero, tuvimos buenas y malas experiencias, aunque al final nos quedó la percepción de que en nuestro país de origen las fallas en los hoteles están generalizadas.
En un lujoso hotel de la ciudad de Managua, con precios de más de cien dólares por noche, faltaba agua caliente.
En un hotel de playa en León, que también cobra más de cien dólares por noche y arriba de 20 dólares por plato de comida, faltaba el agua corriente durante las noches porque carecían de bomba propia para suplir a las habitaciones cuando cortan el servicio de agua en la comunidad.
En ningún momento se nos informó de esa deficiencia, pero la experiencia nos indica que el servicio de agua en ese poblado a orillas del mar lo cortan todas las tardes.
Otro caso es el de un “bed & breakfast” de Managua, que se anuncia en internet y ofrece habitación doble por 55 dólares por noche. Allí el huésped sólo dispone de una toalla grande por cuarto, sin toalla de manos, ni de cara. El colmo es que al barrer la habitación, acumulaban la basura en una esquinita y la dejaban ahí sin recogerla. Tampoco hubo agua caliente.
En un hostal capitalino ubicado en Los Robles, cuyo precio era de 75 dólares por noche en habitación doble, que en su página web promete internet para sus clientes, el impresor estaba dañado y tampoco funcionaba el servicio de fax. Además, el alquiler de teléfonos celulares, un servicio vital en la gira turística, cojea bastante.
En un hotel de la ciudad de León, el servicio fue bueno. En una escala del uno al 10, le asignamos un ocho. Su diseño y decoración conjugan con el estilo colonial que promueve esa ciudad. La comida es apetitosa, la mesa la sirven con aceptable etiqueta, el ambiente es refrescado con plantas, el servicio diligente y el costo razonable.
El baño al público cuenta con un inodoro limpio, barra de apoyo para ancianos y débiles —facilidad que no hallamos a menudo— toallas impecables, jabón de manos, todo aromatizado con desinfectante con olor agradable. En otros lugares usan creolina, cuyo olor es desagradable.
Lo que nos impide darle un 10 a ese hotel es que en la acera de su entrada hay puestos de venta de frutas y golosinas, que lucen antihigiénicos.
Otro alojamiento en que la calidad del servicio iba de acuerdo con el precio, está en una playa protegida cerca de San Juan del Sur.
Sin embargo, el sistema de calefacción del agua para bañarse era deficiente. A la ropa de cama y toallas les faltó suavidad, pero su limpieza y presentación eran aceptables.
También disfrutamos del calor y la amabilidad de nuestra gente en un ambiente acogedor, con instalaciones confortables y buen servicio en un hotel situado junto a la carretera entre León y Chinandega.