Las Vegas/ Enviado Especial
Dios hizo al hombre para vivir un determinado tiempo, también nos ha enseñado que nada es perdurable en esta vida. Todos debemos aceptar que hay un momento para reír, llorar, disfrutar, en fin, de todo pero hay un final.
Rosendo Álvarez debe comprender que su carrera en el boxeo ya fue escrita y ha llegado la difícil decisión de retirarse de un deporte que ciertamente te lleva a la grandeza, pero también podría guiarte a la muerte.
El adiós de “El Búfalo” es evidente, él debe aceptarlo y dejar los enormes sacrificios que representa hacer un peso que es como atentar contra algo maravilloso, la vida.
Lo sucedido el sábado pasado fue una muestra de lo terrible que podría ser el final para Álvarez, que en su intento por marcar las 112 libras, apuesta a cerrar sus ojos para siempre.
Su edad ya no es la adecuada para seguir en un deporte cruel, inhumano pero apasionante. Con 36 años encima, Rosendo debe comprender que ya no es el mismo, y que su terquedad por seguir en el boxeo es un riesgo demasiado peligroso.