- Boxeador invicto en su juventud ganó su mejor combate hace 7 años al noquear a la muerte
CORRESPONSAL/ california
Hace 52 años, siendo adolescente llegó a San Francisco, California, Mike Galo, Managua de cepa y trayendo la ilusión de ser triunfador, pero lo mejor estaba oculto en sus puños, confeccionados de “dinamita pura”.
Desde su hogar en una empinada calle desde donde se ve espectacularmente el barrio hispano de la Misión de San Francisco y mostrando sus tesoros del recuerdo, Mike dice a LA PRENSA que sus primeros años aquí para él fueron sensacionales.
“Ganaba muchos amigos en la escuela, en la calle, era la época de Elvis Presley, corrían los años 50, de los hablados dicharacheros que por cierto, nosotros fuimos los pioneros de apodar a los nicaragüenses como ‘nicoyas’ y a los salvadoreños a ‘salvatruchas’. Yo definía las ubicaciones en ‘pa cuá’ y ‘pa ya’ y mil palabras que inventaba y que sólo mis allegados las entendían.
CARRERA como la espuma
Mike, metido en la “chavalada” de más de medio siglo atrás, bulliciosa y bochinchera, las clásicas pandillas que desde luego no son ni la sombra de las actuales, “sanas” dice Mike, quien era “un chamaco, bajito y flaquito, y que para aprender a defenderme, me llevaron a practicar boxeo al gimnasio de La Mission High School y allí me vio el entrenador Fred Diannachi, un italiano y me dijo “vos vas a ser un gran boxeador, tenés una pegada bárbara”.
Y los combates llegaron y como amateur peso gallo, “ondeando la bandera como “nicoya” sacando la cara por California, gana el Cinturón de Diamantes en 1958 y Los Guantes de Oro en 1960”.
Para ese entonces el nica ya es una personalidad importante en el mundo de las cachetadas aficionadas, con pergaminos de reconocimientos de autoridades deportivas y estatales.
SALTÓ A PROFESIONAL INVICTO; LA MAMÁ LO NOQUEA
Mediaba 1962, cuando Mike pasa a la profesional, su carrera “iba viento en popa”. El nica ya había compilado 14 triunfos sin revés como profesional, pero vivía en una época fatal para el pugilismo en ese año 1962, aproximadamente 16 peleadores perdieron la vida en el cuadrilátero o víctimas de los golpes días después entre los que estaban: Benny “Kid” Paret, quien fue el primer boxeador en morir después de disputar el título mundial welter el 24 de marzo en el Madison Square Garden de Nueva York.
Otros de renombre como, Davey Moore y Sugar Ramos, y toda esta oleada de fatalidades hacen entrar en pánico a la mamá de Mike, doña Esmeralda, que en medio de súplicas y discusiones logra que su hijo deje el cuadrilátero.
Mike confiesa que “el trago más amargo de mi vida fue dejar el boxeo, pero mi mamá era primero antes y no quise causarle más sufrimientos”.
LA PELEA DEL SIGLO
Para 1999 la vida de Mike Galo, transcurría en armonía, con una familia bien cimentada con su esposa Lorena, su única hija Michell y tres nietecitos; amistades selectas como su entrañable amigo y paisano Alexis Argüello, pero en ese mismo año le dictaminan una infección hepática que sólo un transplante de hígado podía salvar su vida.
En medio de una larga lista de pacientes en espera y cuando la muerte casi tiene contra las cuerdas a Mike, se produce el nockout salvador con la aparicion milagrosa de un donante.
Hoy Mike Galo a sus 69 años no ha perdido su afable sonrisa y la interrogante que pudo haber sido el primer campeón mundial de boxeo en la historia de Nicaragua.