- Temen que ahora le toque el turno al precario Valle del Sol en Curridabat
CORESPONSAL / COSTA RICA
Más de ochenta familias nicaragüenses y costarricenses que habitan el asentamiento Valle del Sol, ubicado en la zona de Curridabat, al este de San José, permanecen angustiados y en incertidumbre porque en cualquier momento podrían ser desalojados.
En el asentamiento habita un total de 86 familias, 60 de ellas de origen nicaragüense. Según sus pobladores, están asentados sobre terrenos que pertenecen al Ministerio de Salud y al Instituto Nacional de Vivienda y Urbanismo.
Según una de las líderes del precario, Lorena Morales, la Policía ha realizado notificaciones para que parte de las familias se retiren del lugar voluntariamente y reciban ayuda estatal.
No obstante, el director de la Fuerza Pública, Erick Lacayo, y el jefe regional Randall Picado, dijeron a LA PRENSA que desconocen sobre las incidencias, mientras el Ministerio de la Presidencia —que en teoría resuelve sobre este tipo de expulsiones— ayer no dio versión oficial de lo que ocurre.
Pero en la práctica no son sólo rumores. En los últimos días es notorio ver a grupos de personas desarmando sus ranchos por temor a que sean desalojados a la fuerza.
La líder comunal dice que no existe una cifra exacta de cuántos son, pero la mayoría de los que han empezado a autodesalojarse son costarricenses que no quieren que sus niños sufran traumas al ver a la Policía desalojándolos por la fuerza.
Morales dijo que para evitar el desalojo han introducido un recurso de amparo, pero la Sala Cuarta Constitucional todavía no se pronuncia.
Crece incertidumbre
“Lo que no se sabe es que si todos seremos desalojados o sólo una parte. Veremos qué pasa con el recurso de amparo”, expresó Morales.
La falta de claridad en lo que ocurre tiene en incertidumbre a muchos nicaragüenses, entre ellos a la señora Mary Colindres, originaria de Chinandega, quien aduce que la mayoría de habitantes ha decidido quedarse dentro de sus ranchos hasta que no exista una notificación oficial de desalojo.
“No tenemos a dónde ir. Los nicaragüenses no tenemos dónde vivir, por eso nos hemos quedado”, dijo Colindres tras agregar que en los últimos días la Policía los ha estado presionando para que salgan del asentamiento.
Ticos también están temerosos
El costarricense Benito Castellón dice que esta falta de claridad tiene sumergido a muchos en confusión y frustración.
“Se requiere que venga una autoridad seria a explicarnos lo que realmente pasa. Se dice que si no salimos nos cortarán la luz y el agua. Creo que si eso ocurre debe haber conciencia que habrá niños que quedarán en la calle y muchos están en la escuela”, dijo.
Un problema recurrente
Los desalojos de precarios ya es un asunto recurrente que padecen cientos de familias nicaragüenses y costarricenses. Hoy se prevé que la Policía ejecute el desalojo de la segunda etapa en Los Hijos de la Libertad, un asentamiento de ticos y nicas ubicado en Pavas, zona donde se han ejecutado cinco expulsiones consecutivas.
Asimismo, la Confederación Solidaridad informó que una nueva orden de desalojo llegó esta semana al precario Los Pinos, en Alajuela, el cual se realizará después de Semana Santa.