- Negociaciones contrarreloj entre los senadores
WASHINGTON/ AFP
El Presidente de Estados Unidos, George W. Bush, volvió a urgir el miércoles al Senado a aprobar una reforma migratoria amplia tan pronto como sea posible, pero republicanos y demócratas aún difieren sobre la suerte que deben correr los 12 millones de indocumentados en el país.
“El Senado de Estados Unidos está debatiendo un tema vital para nuestro país: la reforma migratoria”, dijo Bush el miércoles en la Casa Blanca.
“Agradezco a los miembros que están trabajando duro para poder tener un proyecto de ley. Les urjo fuertemente a llegar a una conclusión lo antes posible y a aprobar un proyecto de ley amplio”, indicó el mandatario.
Bush defiende una legislación que mejore la seguridad fronteriza y la aplicación de la ley doméstica, pero también que otorgue visas temporarias de trabajo a extranjeros y a indocumentados que ya están en Estados Unidos y tienen empleos que los estadounidenses no quieren ocupar.
El Senado debate a contrarreloj la reforma migratoria y debe aprobar un proyecto de ley antes de su receso del viernes, según el calendario fijado por el líder de la mayoría republicana, Bill Frist.
Pero el debate en el pleno está estancado desde el martes porque los demócratas impiden la votación de algunas enmiendas, luego de constatar que el proyecto de ley de los senadores Edward Kennedy (demócrata) y John McCain (republicano) no cuenta con los 60 votos necesarios para ser aprobado.
La estrategia de los demócratas consiste en forzar una votación sobre la propuesta Kennedy-McCain para el jueves.
Ambos senadores proponen otorgar permisos de trabajo permanentes en un plazo de seis años a todos los indocumentados que llegaron antes del 7 de enero de 2004, que tengan empleo, paguen impuestos y una multa, no tengan antecedentes penales y aprendan inglés. Luego de cinco años más, éstos podrían solicitar la ciudadanía.
El proyecto cuenta con el apoyo casi unánime de los demócratas y ya fue aprobada por la Comisión Judicial, pero genera profundas divisiones en filas republicanas, donde muchos lo consideran equivalente a una amnistía.