- Desde su parroquia el sacerdote no sólo habla de Dios, sino que brinda asesoría legal, asistencia médica y clases de inglés
María Lourdes Tercero
El nicaragüense Juan Carlos Paguaga llegó “mojado” a Miami en 1989, cuando tenía 20 años, como todo joven llevaba en su maleta muchos sueños e ilusiones, pero sobre todo los deseos de convertirse en un guía espiritual.
Estos deseos que tenía desde la adolescencia lo llevaron a realizar estudios en el seminario, con la aspiración de convertirse en sacerdote.
Nueve años de estudios sacerdotales le permitieron confirmar su vocación y ha tenido la oportunidad de guiar a las personas espiritualmente y hasta de brindar asesoría en otros campos de la vida.
vida sacerdotal
En el año 2000 fue ordenado sacerdote e inició su servicio religioso en la parroquia Nuestra Señora de los Lagos, en Miami Lake, lugar donde trabajó durante tres años con comunidades de diferentes nacionalidades. “La mayoría era hispana”, recuerda el religioso.
Su segunda asignación como sacerdote fue en Coral Gables, en la iglesia Santa Teresita, donde trabajó con católicos de habla hispana e inglesa, con quienes realizó muchas actividades.
En esa misma parroquia también trabajó con jóvenes en la enseñanza del Evangelio.
En la actualidad Paguaga se desempeña como párroco de la iglesia San Juan Bosco, en La Pequeña Habana, y es la primera vez que trabaja con una comunidad que en su mayoría está formada por nicaragüenses, y que además está integrada por gente que no tiene tarjeta de residente, quienes se caracterizan por su religiosidad y buscan confianza en Dios, algo muy característico del nica.
El padre Juan Carlos es un hombre accesible, risueño y cariñoso, pero firme en sus convicciones. Comenta que ha conocido fieles con diferentes idiosincracias.
“Cada fin de semana acuden a la iglesia entre mil 200 y mil 500 católicos de diferentes nacionalidades”, comenta.
por los migrantes
El padre Juan Carlos Paguaga hizo trabajo religioso con inmigrantes que recolectaban chiltomas en Chesapeake Bay, Virginia, y antes ser ordenado sacerdote también lo hizo con personas con necesidades especiales, a quienes proporcionaba asistencia pastoral.
Todavía no sabe cuánto tiempo ocupará el cargo de párroco de la iglesia San Juan Bosco, en La Pequeña Habana. Su antecesor, monseñor Vallina, estuvo 42 años desde que fundó esa iglesia, hasta su reciente renuncia.
Tras ser recibido con los brazos abiertos por la comunidad, el padre Paguaga se siente como en su casa.
“Desde un principio pude sentir una paz interna, un sabor a familiaridad, a hogar, un sentimiento de familia”, señala.
“La gente ha sido tan buena, cariñosa y entusiasta, que me ha permitido dar lo mejor de mí”, relata.
una iglesia de los retos
Hay muchos retos y necesidades en esa parroquia , según el sacerdote, y por ahora se brinda asesoría legal, asistencia médica, servicio de comedor, clases de inglés y ciudadanía, con apoyo de organismos.
El padre Juan Carlos Paguaga nació en Granada en 1969 y pertenece a la Orden Diocesana de la Arquidiócesis de Miami.