- Poco a poco las importaciones han sido sustituidas
Hace seis años Guillermo Jacoby comenzó a producir vegetales con la idea de entrar a un mercado dominado por productos extranjeros. Eran tiempos en los que se pensaba todavía que lo que venía de afuera era lo mejor.
Más de 50 millones de dólares se gastaban en importar vegetales que perfectamente se podían cultivar en el país.
Productos tan comunes como papas, tomates, cebollas, zanahorias o naranjas provenían de diferentes países del mundo, como la papa que llegaba de Canadá e incluso de Holanda, zanahorias de México o bróculi de Guatemala.
Seis años después y con el esfuerzo combinado de productores, programas de apoyo internacional y gobierno la tendencia se empezó a revertir al punto que el año pasado las importaciones de vegetales alcanzaron 17 millones de dólares. “Todavía alto pero refleja el impacto de la sustitución de estas importaciones”, sostiene Jacoby.
Pero no se trata solamente de una sustitución por mayores volúmenes producidos a nivel local, sino de ofrecer mejor calidad. De forma que Jacoby explica que, con la producción de diferentes variedades de lechuga, ha logrado sustituir el producto proveniente de Costa Rica.
Por si fuera poco, no solamente se han empezado a sustituir importaciones, sino que ya los productores nacionales están entrando en el mercado internacional a competir “de tú a tú” con grandes países productores y arrebatar mercados como el caso de la exportación de okra, un producto muy demandado en el exterior.
Tomás Membreño, director en Nicaragua del Programa de Alianzas para el Desarrollo de la Industria Alimentaria, Frutas y Vegetales de la Universidad Estatal de Michigan (Pfid-MSU), financiado por la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) sostiene que Nicaragua se ha convertido en un importante proveedor de Estados Unidos, desplazando a otros como Honduras y México, logrando además precios más altos que los de esos países.