- Fuego arrasa 300 manzanas de bosques, después de seis días de haber iniciado
Corresponsal/ Nueva Segovia
Ciento cuarenta brigadistas voluntarios fueron insuficientes para controlar ayer varios flancos que tomó el incendio forestal de Salamají, municipio de San Fernando, el cual inició el pasado 24 de marzo en una propiedad de vocación ganadera y se extendió a las áreas vecinas de vocación forestal.
Agotados los brigadistas de las comunidades Aranjuez, El Prado y Santa Rosa, abandonaron a eso de las cuatro de la tarde, por orden del alcalde de San Fernando, Danilo Centeno, sus puestos de combate contra el fuego, para evitar los riesgos de la noche. Lo mismo ocurrió con una brigada de 40 hombres del Ejército de Nicaragua.
Trabajando juntos la Alcaldía de San Fernando, el Instituto Nacional Forestal (Inafor), Ejército de Nicaragua, dueños de bosques e industrias, reiniciaron a las cinco de la mañana de ayer las labores de control, pero no se logró controlar el fuego debido a la inaccesibilidad de las fuentes de agua, las pésimas condiciones en las que se encuentran las trochas, el cansancio de la gente y lo incómodo del terreno.
En la frontera
De acuerdo a un informe conjunto de la Defensa Civil y la Alcaldía de San Fernando, el fuego también se extendió hacia el norte en un área fronteriza con Honduras, considerada de alto riesgo por las minas terrestres, por ello la Unidad de Desminado recomendó no penetrar.
Después de seis días de iniciado el siniestro, el mismo se mantiene activo y las autoridades locales calculan afectaciones en casi 1,200 manzanas de pasto, bosque latifoliado y bosques de pino en los cerros La Pedregosa, Las Cuchillas, El Rodeo, El Achote, El Horno y El Peñascal, continuando su rumbo en dirección noroeste y noreste, a velocidades menores con relación a los días anteriores.
Del total de las áreas afectadas, los técnicos de la municipalidad calculan que se encuentran en fuego vivo unas 300 manzanas. Las autoridades locales consideran que los poblados de San Fernando y Salamají están fuera de peligro.
Instituciones como el Instituto de Desarrollo Rural (IDR) prometieron enviar hoy dos camiones cisterna a San Fernando, mientras el Inafor garantizaría raciones frías para los brigadistas.
Héroes anónimos
Cualquier palabra queda corta para la increíble y heroica labor de los brigadistas voluntarios de San Fernando.
La batalla contra los incendios forestales la enfrentan frontalmente con un machete (muchas veces de su propiedad), una pala o una insignificante bomba de agua cargada “al lomo”. El agua de estas bombas la trasladan otros brigadistas en bidones al hombro hasta por dos kilómetros de distancia en terreno extremadamente quebrado y de altas pendientes.
Esa fue la escena cruel, pero de la vida real, presentada ayer por los miembros de la brigada de la comunidad Aranjuez, que después de 24 horas movilizados en el área del siniestro y únicamente con dos tiempos de comida y un poco de agua, salieron visiblemente cansados, pero dispuestos al encuentro del fuego en el sector del cerro La Pedregosa, al noreste de Salamají.
Todos dejan abandonados sus hogares, a veces hasta sin el sustento diario, sabiendo que a cambio no recibirán ni un centavo de remuneración, porque “es un deber proteger los pocos recursos que nos quedan en nuestro municipio”, sostuvo don Juan de la Cruz López Matey, jefe de la brigada de Aranjuez.
Es suficiente observarlos trabajar no más de una hora para llegar a la conclusión de que esos hombres de rostros curtidos, casi en harapos y calzados con botas de hule o militar, ahogados por el humo espeso del pino quemado y sofocados por el calor de las llamas, son los héroes anónimos del momento.
“Ninguno de los brigadistas posee ni una cuarta de tierra cubierta de pinos, pero muchos de ellos llevan ya seis, tres y dos años cumpliendo con la misión voluntaria de detener el avance destructivo del fuego, que devora todo a su paso, sin importar de quién sea el bosque”, explicó en palabras sencillas López Matey, quien, como todo un estratega, dirige a quince hombres para ganarle esta batalla al fuego.