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CORRESPONSAL/ JINOTEGA
Dos grupos de precaristas que se identifican como indígenas, volvieron a tomarse ayer parte de las dos fincas de donde una patrulla policial, compuesta por 18 efectivos, los desalojó el martes.
Estos grupos, integrados por unas 20 personas, ocupaban desde hace dos meses la finca del señor Aníbal Pastora, en la comarca de Buculmay-Pueblo Nuevo; y la finca Las Lomas, del señor Raúl Meneses Cantarero. A esta última propiedad, los precaristas habían llegado desde hace 26 días.
La patrulla, al mando del subcomisionado Hudiel Carrasco, jefe de Seguridad Pública de la Policía de Jinotega, llegó a las dos propiedades y advirtió a los precaristas que desalojaran pacíficamente las mismas, a lo que éstos accedieron. Sin embargo, ayer fueron “retomadas”.
Ambas propiedades están en conflictos porque supuestos dirigentes de la comunidad indígena de Jinotega, reclaman la falta de pago del arriendo por parte de sus dueños. Mientras que los finqueros han solicitado la ayuda policial debido a que creen que detrás de estos supuestos indígenas están los grupos de “toma tierras” que se dedican a invadir y vender luego las propiedades.
Estas personas mantenían ayer tomadas ambas propiedades, bajo el argumento de que las fincas, dedicadas a la ganadería, están asentadas en tierras indígenas.
Los desalojos se realizaron el martes pasado por la mañana, en cumplimiento a una serie de denuncias realizadas por los afectados, según lo confirmó la comisionada Dora Galeano, subdirectora departamental de la Policía en Jinotega.
“Como funcionarios policiales no estamos facultados para determinar quiénes son los legítimos dueños, pero a los lugares que concurrimos ninguno de los ocupante de las dos propiedades demostraron ser los legítimos dueños”, dijo.
Según la comisionada Galeano, la situación de las personas que se encuentran en esos sitios, y sobre todo de los niños, era difícil porque no contaban con los servicios básicos, estaban viviendo en casuchas improvisadas de plástico, cuando llegaron a desalojarlos
Para la jefa policial, realizar los desalojos se les había hecho difícil, ya que las personas que estaban dirigiendo las tomas nunca se encontraban en el lugar, en cambio dejaban a otras personas a cargo.
“Hemos realizado varios desalojos y hemos detenido a varios, pero más tardamos en traerlos que llegarse a meter otros, por lo que el problema ha sido una cadena que se ha convertido en una costumbre estarse tomando las propiedades”, dijo la jefa policial.