- La primera mujer mandataria de Chile tiene el reto de mantener el desarrollo económico formidable, pero a la vez conseguir más justicia social
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SANTIAGO/AFP
La líder socialista Michelle Bachelet, que este sábado será la primera mujer que asumirá la Presidencia de Chile, recibirá un país cuya economía transita por uno de sus mejores momentos, con un crecimiento de más de 6 por ciento, pero que arrastra uno de los mayores índices de desigualdad social.
La brecha entre ricos y pobres, la segunda más alta en América Latina, es la principal mancha del elogiado “modelo chileno” y su reducción, uno de los principales desafíos de la nueva mandataria que sucederá al presidente Ricardo Lagos por un período de cuatro años.
“El gran dilema es cómo seguimos progresando con cambio social”, dijo el saliente ministro de Hacienda, Nicolás Eyzaguirre, al hacer un balance de su gestión en enero pasado.
La desigualdad social determina que en Chile el 10 por ciento más rico de la población se lleve el 47 por ciento de los ingresos, mientras que el 10 por ciento más pobre sólo obtiene el 1.2 por ciento, según el último informe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
LA POBREZA SE REDUJO A LA MITAD
La distancia persiste pese a que en la última década el país redujo a la mitad sus indicadores de pobreza, que ahora alcanzan al 18.8 por ciento de los 15 millones de habitantes, y una economía que transita por uno de sus mejores momentos.
De la mano de exportaciones récord, impulsadas por una explosiva demanda mundial de cobre, el principal producto de exportación del país, Chile completó en 2005 dos años de crecimiento por sobre el 6 por ciento.
El año pasado, de acuerdo a proyecciones preliminares, la economía chilena se expandió 6.3 por ciento, la cifra más alta desde 1997, con un Producto Interno Bruto (PIB) que alcanzaría los 110,000 millones de dólares.
El crecimiento está basado en las exportaciones principalmente de cobre, frutas, salmón y celulosa, que en 2005 alcanzaron la cifra sin precedentes de 39,536 millones de dólares, un 23.5 por ciento más que el año precedente.
Las importaciones, por su parte, llegaron a los 30,300 millones de dólares, un 31.7 por ciento más que en 2004, impulsadas por un mayor dinamismo de la demanda interna.
El comercio internacional generó un saldo comercial de 9,236 millones de dólares, que repercutieron positivamente en el superávit fiscal equivalente al 4.8 por ciento del PIB con que cerró 2005. La cifra representó el mejor resultado fiscal de los últimos 18 años.
La industria exportadora chilena se ha visto beneficiada por la serie de Tratados de Libre Comercio (TLC) suscritos en la última década con México, Canadá, Estados Unidos, los países de la Unión Europea, Europa del Norte y Corea del Sur.
A esos convenios se suma un reciente tratado que aún no entró en vigor con China y las negociaciones ya iniciadas con la India.