Guillermo Flores [email protected]
COLÓN, CÁRDENAS.- Virgen, casi en estado primitivo, existe en el estremo sur del Cocibolca un paraíso tropical que reúne belleza, ensueño y paz.
Es el remoto pueblecito costero de Colón, tranquilo y bucólico, ajeno a los artificios del turismo, sin residencias vedadas, sin cotos de caza y pesca.
Quizá por lo remoto, Colón es poco conocido por la gran mayoría de nicaragüenses que a veces conocen más de otros países que de la oferta de encantos que les brinda su país.
Situado a poco más de doscientos kilómetros al sur de Managua, en el municipio de Cárdenas, departamento de Rivas, Colón abre sus brazos para los que, como Fray Luis de León, intentan ser dichosos huyendo del mundanal ruido.
La forma más cómoda de visitar este verde lugar es llegar a la ciudad de los mangos, embarcarse en una panga y cubrir en esa forma de navegación primitiva los 17 kilómetros que lo separa de Rivas.
Ahí se abrirá ante sus ojos el espléndido paraíso verde azul del pueblecito pesquero de Colón.
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