Tipos de políticos

Freddy Torres C. Con la aproximación de fechas en que oiremos a todos los políticos andar hablando por las calles, medios de comunicación y grupos escogidos, quisiera hacerles saber que hemos escogido a los tres tipos de políticos que no queremos en Nicaragua por los próximos 50 años: El negociante. Es el político que compra […]

Freddy Torres C.

Con la aproximación de fechas en que oiremos a todos los políticos andar hablando por las calles, medios de comunicación y grupos escogidos, quisiera hacerles saber que hemos escogido a los tres tipos de políticos que no queremos en Nicaragua por los próximos 50 años:

El negociante. Es el político que compra y vende cualquier cosa: influencia, protección, impunidad, leyes, bienes públicos, permisos, licencias, favores.

El político negociante es aquél que se ofrece al mejor postor, el que confunde la sociedad civil con la sociedad anónima, el que mide su popularidad con respecto a la alza y a la baja en las encuestas, el que imagina al país como un fondo de inversión, el que no tiene aliados, sino socios, el que subasta sus actos de gobierno, el político que cree que las arcas del Estado son un fondo sin límite para pagar cualquier cosa.

El Redentor. Este es el político que odia a otros políticos, el que se cree elegido para salvar al país, el que quisiera ver destruida la política, el que considera que cualquier negociación es despreciable, el político dispuesto a inmolarse por el bien del país, el iluminado, el que está dispuesto a hacer cualquier cosa para demostrar que es distinto, el que desprecia las leyes y se ampara sólo en su popularidad, el que cree que puede ganar más dinero en la empresa privada, el político que piensa que sus ideas con correctas siempre y cae en la terquedad.

El burócrata. Es el político de tiempo completo, el que sólo hace lo que tiene que hacer, el que no se arriesga, que no improvisa, que no se mueve; el político que siempre quiere encarnar al justo medio, el que no se compromete, el que cumple con su trabajo en horas de oficinas, el político sin carisma ni personalidad, el político que se le pide cita y siempre está en una reunión, el que sabe quiénes son sus subordinados y no sabe quiénes son los que lo escogieron a ocupar ese puesto.

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