Bayardo Quinto Núñez
Para resolver la problemática del transporte, el Gobierno, la Alcaldía de Managua y el FSLN, en una reunión kilométrica que sostuvieron el 13 de febrero del 2006 en Casa Presidencial decidieron aplicarle un nuevo impuesto del tres por ciento a las empresas petroleras, de sus utilidades netas, para subsidiar el transporte que dirige Rafael Quinto. La gran pregunta que flota en el ambiente nacional es, ¿Y el resto del transporte, qué? ¿Y las empresas privadas que combustible consumen, qué?
Cuatro meses durará esa resolución de subsidio al transporte, y después, ¿Qué vendrá? ¿Es que los transportistas quintianos ahora tomarán conciencia que es mejor dialogar y trabajar y no generar daños y perjuicios a la economía del país, la empresa privada, y la ciudadanía? ¿Cuánto será el daño y perjuicio que se ocasionó en los ocho días de paro del transporte? ¿Quién pagará esos daños y perjuicios? Ojalá para el futuro no armen otro alboroto.
La aplicación del tres por ciento a las petroleras es la misma propuesta del alcalde Marenco, sólo se cambió de traje. Inicialmente sacarían esa partida de las empresas petroleras para subsidiar el transporte urbano de Managua y no el nacional, de ello la población está clara, pero a posteriori presuntamente de manera solapada o secreta como compadre hablado, poco a poco esas empresas petroleras irán subiendo el petróleo, combustible, etc., para limpiarse del degüello sin sangre que se les aplicó.
Entonces, es el pueblo consumidor de combustible el que estará subsidiando el transporte.
Si se le resolvió a los transportistas, ¿por qué no se les resuelve a los médicos? Perfectamente se puede sacar el aumento salarial del mismo presupuesto que se le ha asignado al Minsa. Sólo tienen que recortar los gastos superfluos. Hay que ser ahorrativos. El asunto es de conciencia y voluntad.