Granadilla

Lourdes Chamorro César Llena de nostalgia he leído en el suplemento Revista, de LA PRENSA, un artículo titulado: El sabor de la vida cotidiana (2 de febrero del 2006), el cual ha intensificado mi sentir y los recuerdos. Mis muertos, a los cuales les he dado vida en la obra de teatro El palo de […]

Lourdes Chamorro César

Llena de nostalgia he leído en el suplemento Revista, de LA PRENSA, un artículo titulado: El sabor de la vida cotidiana (2 de febrero del 2006), el cual ha intensificado mi sentir y los recuerdos. Mis muertos, a los cuales les he dado vida en la obra de teatro El palo de mamón, cuyo escenario es una réplica de ese maravilloso rincón ubicado en las faldas del volcán Mombacho, hablan hoy conmigo.

En nombre de ellos quisiera preguntarles a los sandinistas: ¿por qué nos arrebataron La Granadilla? ¿Por qué? ¡Ah! Era demasiado hermosa para no quedarse con ella… eran 900 y pico de manzanas, donde la magia y la armonía se confabulaban para hacerme creer que ahí, en ese lugar, pudo haber sido el Paraíso Terrenal.

Y en nombre de mis muertos les cuento hoy que, aunque nos hayan arrebatado La Granadilla, aunque hayan cortado de un tajo mi palo de mamón, no pudieron arrebatarme el orgullo de haber vivido los mejores momentos de mi infancia en ese paraíso; ni la oportunidad que la vida me ha dado para recuperarlo todo atrapando para siempre los recuerdos en El palo de mamón, que jamás tampoco nadie me podrá arrebatar.

Cartas al Director

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