Farmacéuticos

Rigoberto Miranda Donaire Es preocupante y lamentable el hecho que la figura del profesional farmacéutico en nuestro país es casi imperceptible, tomando en cuenta que ni en el sector privado y público es objeto de mención como parte integrante del sistema de salud. Cuando los políticos, diputados, dirigentes sindicales o funcionarios del Minsa se refieren […]

Rigoberto Miranda Donaire

Es preocupante y lamentable el hecho que la figura del profesional farmacéutico en nuestro país es casi imperceptible, tomando en cuenta que ni en el sector privado y público es objeto de mención como parte integrante del sistema de salud.

Cuando los políticos, diputados, dirigentes sindicales o funcionarios del Minsa se refieren a los trabajadores de salud, ignoran al farmacéutico como si este no tuviera la mínima importancia en la institución y en nuestra sociedad, esto incluye también que no somos partícipes en la toma de decisiones sobre políticas de salud o decisiones trascendentales en nuestra materia, mucho menos, en aumentos salariales.

Obviamente que esta situación es parte de un problema muy complejo que inicia desde la falta de identidad profesional, apatía a la organización gremial, carencia de una ley de colegiación, ausencia de liderazgo gremial en el reclamo de nuestros derechos, salarios miserables, proliferación de universidades privadas que ofertan la carrera con relativa comodidad (sabatino y dominical en 3 ó 4 años) bajo otra visión, falta de continuidad en la formación profesional (postgrados, maestrías, doctorados) por otra parte de las universidades, falta de beligerancia del Minsa en la aplicación de la Ley de Medicamentos y Farmacias y Ley General de Salud hasta uno de los factores de mayor incidencia como es la falta de ética profesional en el desempeño laboral.

Ante esta crítica situación hago un enérgico llamado a todos los profesionales farmacéuticos del país para unirnos alrededor de nuestro Colegio Farmacéutico y de esta manera exigir y reivindicar nuestros derechos, a reflexionar en nuestro actuar y demostrar así la importancia de esta profesión que incide directamente en la salud poblacional.

Sólo la unidad gremial podrá permitirnos ser tomados en cuenta en todos los ámbitos y evitar también la imposición de políticas y leyes que distorsionen el ejercicio profesional.

Farmacéutico Graduado UNAM- León

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