ACAN-EFE
TEGUCIGALPA.- El nuevo presidente de Honduras, Manuel Zelaya, se define como un hombre sencillo, lo que no son precisamente sus principales desafíos.
Zelaya es el séptimo presidente elegido democráticamente que asume en Honduras desde que en 1980 se puso fin a casi veinte años de regímenes militares.
El nuevo presidente nació hace 53 años en Catacamas, departamento oriental de Olancho, que mide más de 21,000 kilómetros cuadrados y es una de las zonas que está sufriendo una explotación irracional de sus bosques por parte de empresarios de la madera y otros grupos.
Organizaciones ambientalistas y pobladores de comunidades de Olancho le han pedido que frene la destrucción del bosque y que cumpla con la promesa de un “Nuevo enfoque social productivo del sector agroforestal”, que figura en su plan de gobierno, denominado “Poder ciudadano”.
Llamado “Mel” por sus amigos, el nuevo presidente de Honduras es de contextura alta, luce un bigote negro, le gustan las bromas, usar sombrero y calzar botas vaqueras.
Ayer ingresó al Estadio Nacional de Tegucigalpa, escenario de la ceremonia de investidura, vestido de traje formal azul marino, corbata rojo y blanco (los de su Partido Liberal), sombrero blanco hueso y sus botas preferidas.
PROMESAS DE CAMPAÑA
En lo personal, Zelaya se define como un hombre sencillo, que prefiere más la vida del campo y ser “leal con los amigos”.
El gobernante, líder del Partido Liberal, reiteró en la víspera de su investidura que combatirá la corrupción, creará 400,000 empleos y construirá 200,000 viviendas.
Otra de sus promesas de campaña es que tras llegar al poder rebajará el precio de los combustibles, que representa un duro golpe para la economía de los hondureños.
PARAELAS
El político representa a un partido conservador fundado hace 112 años que en el último siglo se alternó en el poder con el Partido Nacional, también conservador y centenario.
Los gobiernos de ambos partidos en algunas épocas fueron interrumpidos por golpes de Estado de los militares, quienes han sido más afines al Partido Nacional.
Desde hace 29 años, Zelaya está casado con Xiomara Castro, con quien tiene cuatro hijos: Zoe, Xiomara, Héctor y José Manuel.
Zelaya relevó en el poder a Ricardo Maduro, quien inició su administración el 27 de enero de 2002.
Durante los gobiernos liberales de Carlos Roberto Reina (1994-1998) y Carlos Flores (1998-2002), Zelaya fue ministro del Fondo Hondureño de Inversión Social (FHIS).
Su lema de campaña, “Poder ciudadano”, lo define como una “praxis fundamental, porque reafirma que la soberanía y el verdadero poder de la nación reside en el pueblo”.
En su campaña, enarbolando la bandera rojo y blanco del Partido Liberal, su principal estribillo fue “Urge Mel”.
SIN TÍTULO UNIVERSITARIO
La militancia política de Manuel Zelaya comenzó a trascender a mediados del decenio de los 80 del siglo pasado, cuando llegó como diputado ante el Parlamento por el departamento de Olancho.
De los siete presidentes que ha tenido Honduras desde 1982, es el único sin título universitario. Su actividad empresarial le truncó sus estudios de ingeniería civil.
En sus ratos de ocio le gusta tocar la guitarra, montar a caballo y pasear en motocicleta.
Ha sido elegido diputado en tres períodos consecutivos y en su partido se ha desempeñado como miembro del Consejo Liberal por Olancho.
Es miembro fundador del Movimiento Esperanza Liberal, bajo el que ganó las elecciones primarias liberales de febrero pasado hasta triunfar en las generales de noviembre.
Ha sido miembro de la junta directiva del Consejo Hondureño de la Empresa Privada, presidente de la Asociación de Industriales de la Madera y fundador y gerente de diversas empresas mercantiles y agroforestales.