Virginidad de María

Julia Escobar viuda de Icaza Agradezco a monseñor Urbina por el confort que brindó a los católicos con su artículo “Fundamentos de la Virginidad de María”, publicado en LA PRENSA del 30 de diciembre de 2005. Como creyente de la Iglesia, de las Santas Escrituras, de la divinidad de Dios Padre, del Espíritu Santo y […]

Julia Escobar viuda de Icaza

Agradezco a monseñor Urbina por el confort que brindó a los católicos con su artículo “Fundamentos de la Virginidad de María”, publicado en LA PRENSA del 30 de diciembre de 2005. Como creyente de la Iglesia, de las Santas Escrituras, de la divinidad de Dios Padre, del Espíritu Santo y de su hijo Jesús, me sentí muy mal cuando leí algo impío y sucio en contra de la Virgen María, madre de nuestro Señor Jesucristo. A quienes hemos recibido las enseñanzas de la Iglesia y de las Escrituras nos indigna que se hable mal de la Madre de Jesucristo que fue elegida por Dios para completar su obra de salvación del ser humano en la tierra.

La Virgen María para los católicos es la que nos ayuda e intercede por nosotros, la que también nos da vida y esperanza para alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo; es el símbolo de amor a los hijos de Dios en la tierra, es la que sufrió la pasión y muerte de Jesucristo y estuvo al lado de su hijo durante todo su ministerio en la tierra desde que vino al mundo. Las Escrituras son bien claras pero hay quienes no las interpretan como son porque se dedican al negocio de las iglesias. La meditación de ellos es poner altoparlantes y gritar en sus iglesias. Para los católicos es la meditación de la Magnífica todos los días, interpretando las leyes de Dios. Es la veneración a su Madre a través del Santo Rosario que nos da indulgencia y promesa de vida y esperanza, la fe que el Credo alimenta nuestra convivencia con Dios Padre, el Espíritu Santo y su hijo Jesucristo.

Parte de la violencia en Nicaragua es por la falta de fe, por el alejamiento de la verdadera Iglesia, por las influencias de quienes alejan al ser humano de la fe y el respeto a través de la blasfemia y la confusión. Le toca a la Iglesia Católica educar a la población, recuperar la fe perdida, escribir artículos de fe y verdad que hagan a la población meditar y volver al camino de la verdad, esperanza y del camino que Dios nos ha preparado como es la resurrección y la vida eterna.

Cartas al Director

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí