Nuestros grandes representantes, las genialidades del país son los que están imponiendo cobros a los ticos por ingresar a territorio nicaragüense, y no ven o no les interesa ver que gran parte de los ticos que ingresan son hijos de nicaragüenses que por alguna razón que todos saben incluso tú, nacieron en Costa Rica. Entonces me pregunto: ¿Debe mi hijo costarricense “hijo de nicaragüenses” pagar a los políticos corruptos quienes nos han y siguen escupiendo en el rostro? La respuesta es un rotundo no.
Ortega y todos los políticos corruptos no tienen necesidad de emigrar, nunca se verán en situaciones deplorables y denigrantes porque lo tienen todo a costa de un pueblo sufrido. Emigramos los llamados vulgarmente “muertos de hambre”, o sea, yo y todos los que estamos en busca de trabajo para llevar el sustento a nuestras familias. No se preocupan por llevar soluciones dignas al pueblo y si por llevar hambre, miseria, frustraciones, abandono generando así problemas infinitos.
Mi deseo es tener un gobierno en el que los diputados de la Asamblea provean soluciones para sacar adelante a toda esta nación, y que no sigan tapándose con la misma cobija para seguir robando. Deseo que existan sentencias severas contra la delincuencia en el nivel que ésta se genere. Deseo que las madres abandonadas con sus hijos tengan un trabajo digno que les permita sacar adelante a sus hijos. Deseo que existan fuentes de trabajo dignas para que ya no hayan emigraciones de nicaragüenses hacia ningún país y terminar de una vez con la humillación y el maltrato del que sufren gran parte de nuestros seres queridos. Deseo que todos los nicaragüenses tengamos un salario digno “no le pido un megasalario” para dar a nuestros hijos un futuro provechoso. Deseo que mi país Nicaragua sea un país envidiable para el resto del mundo. Deseo que vivamos en paz. Y deseo que termine de una vez la agresión intrafamiliar.
Por sobre todas las cosas, en esta ocasión le he pedido a Santa Claus no olvidar que existen los nicaragüenses y deseamos una Feliz Navidad y mucha prosperidad.
Y son mis mejores deseos a todos y cada una de las personas que habitamos en la tierra sin importar la raza, el color, religión, nacionalidad, etc., que tengan Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo.
Julio Zúniga Méndez