Noticias como las del despale indiscriminado en diferentes zonas del país empequeñecen el sentido de dignidad personal y nacional de nuestra Patria. No podemos pretender hacer campaña política llena de promesas y fantasías a un pueblo que ve desangrarse y morir a sus bosques de forma impávida y pasiva. No podemos ni debemos creerle a un político que no siente en sus venas y menos en su corazón el daño forestal que sufre la Patria amada.
No vendamos la dignidad nacional a los depredadores que día a día acaban con la savia de nuestro río San Juan y con la vida misma del bosque natural. Es increíble que los encargados de salvaguardar nuestros bosques sean tan fríos ante semejante atrocidad ambiental. Tal como se informó en el Diario LA PRENSA, habrá que esperar a que entre en vigor la nueva ley de “delitos ambientales” para detener a los “filibusteros” de la ecología y del ecosistema.
Es probable que para ese momento, mes de mayo, habrían acabado con 60 mil hectáreas más. No podemos esperar un día más, hagamos algo ahora. Pidámosle al Ejecutivo que vía decreto imponga por el bien de la Patria una ley de veda forestal en estos lugares y obliguemos a aquellos mercaderes de la muerte (madereros, taladores, jueces y demás) que estén permitiendo semejante desmadre a natura.
Pero no nos constituyamos en cómplices de semejante naturicidio. Después no vengamos a realizar llantos estériles sobre la leche derramada. Hoy es el día que necesitamos actuar, hago un llamado público a todos las autoridades correspondientes y a la comunidad nacional e internacional a detener el despale que está acabando con nuestros bosques. Dejemos de verborrear y defendamos la Patria con dignidad.
Luis Martínez