Alianza de civilizaciones

La primera reunión del Grupo de Alto Nivel de la ONU sobre la Alianza de Civilizaciones se llevó a cabo en noviembre con las miras puestas a lograr establecer una base de entendimiento entre los diferentes grupos de seres humanos que habitamos este mundo para disminuir la violencia que afecta a países enteros por diferencias […]

La primera reunión del Grupo de Alto Nivel de la ONU sobre la Alianza de Civilizaciones se llevó a cabo en noviembre con las miras puestas a lograr establecer una base de entendimiento entre los diferentes grupos de seres humanos que habitamos este mundo para disminuir la violencia que afecta a países enteros por diferencias étnicas y religiosas.

España y Turquía han sido los países copatrocinadores de esta iniciativa. Los turcos han dado un gran paso a través de esta Alianza para asegurar su ingreso a la Unión Europea como asociado y gozar de los beneficios que esto supone.

El copresidente del Grupo de Alto Nivel de la Alianza de las Civilizaciones, el español Federico Mayor Zaragoza, ha dicho que “todas las ideologías y religiones han cometido errores…”.

Lo cual ha incidido mucho en el buen inicio de las pláticas. El reconocimiento tácito de las barbaridades hechas a través de los años por todos los habitantes del planeta sin etiquetas ideológicas, religiosas, étnicas o raciales, han sido reflejo de la falta de entendimiento del pensamiento general.

Choque o alianza. La “Alianza de Civilizaciones” busca ser el contrapeso del “Choque de Civilizaciones”, para tender puentes y establecer mecanismos de entendimiento y cooperación, enmarcados en una cultura de no violencia, convivencia armónica y pacífica.

Sin embargo, los constantes ataques terroristas en Medio Oriente e inclusive en África, sin olvidarnos de los atentados del 11 de septiembre del 2001, y el perpetrado en Irak contra la sede de las Naciones Unidas, producen un traspié a los esfuerzos que llevan a cabo cierta parte de la sociedad mundial en pro de dejar atrás estas diferencias y mejorar los niveles de vida de los seres humanos.

Hay que estar claros de que los nihilistas, como les llama André Glucksman en su libro Dostoievski en Manhatan a los terroristas, no representan a los musulmanes ni a los árabes, ni mucho menos a alguna otra civilización.

Éstos son producto de desórdenes y fanatismo inculcado por miembros de comunidades que ven la lucha como único medio para lograr sus objetivos.

La identidad humana es plural. ¿Este pluralismo será necesario hacerlo sencillo? ¿Se encontrarán las soluciones a las diferencias?

Ricardo A. De León Borge

MSc. Relaciones Internacionales

Cartas al Director

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