Hasta ahora el presidente Álvaro Uribe se había mostrado inflexible sobre canjes con las FARC.

Álvaro Uribe accede a negociar canje de prisioneros con las guerrillas de la FARC

Pablo RodríguezBOGOTA/ AFP El Presidente de Colombia, Álvaro Uribe, cedió en su hasta ahora irreductible posición, aceptando desmilitarizar una zona para negociar con la guerrilla de las FARC un canje de secuestrados por insurgentes presos, acogiendo una propuesta formulada por Francia, España y Suiza. Ahora se espera la respuesta de las FARC, que han cuestionado […]

Pablo RodríguezBOGOTA/ AFP

El Presidente de Colombia, Álvaro Uribe, cedió en su hasta ahora irreductible posición, aceptando desmilitarizar una zona para negociar con la guerrilla de las FARC un canje de secuestrados por insurgentes presos, acogiendo una propuesta formulada por Francia, España y Suiza.

Ahora se espera la respuesta de las FARC, que han cuestionado seriamente a Uribe por su negociación con los paramilitares de derecha y su política de mano dura. Los rebeldes también lo acusan de usar el tema del canje, con fines electorales de cara a su reelección en 2006.

“Tengo la esperanza que la guerrilla nos responda positivamente” dijo este miércoles Yolanda Pulecio, madre de la política colombo-francesa Ingrid Betancourt, una de los 59 secuestrados que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, marxistas) proponen canjear por 500 de sus hombres presos.

“Resta esperar un gesto de grandeza de las FARC”, dijo en el mismo sentido, monseñor Fabián Marulanda, secretario de la Conferencia Episcopal de la Iglesia Católica, que consideró la iniciativa como “un paso sensato hacia delante”.

La noche del martes Uribe aceptó rápidamente la iniciativa de los tres países europeos, que en el último mes gestionaron la propuesta para intentar superar el punto muerto en que habían caído las iniciativas para un “intercambio humanitario”.

“Aceptamos esta propuesta, que implica una concesión, porque no lesiona la soberanía ni pone en riesgo a nuestros compatriotas, dijo Uribe, quien reconoció que esa decisión implica un “cambio en la postura que hemos tenido tradicionalmente”.

Pero las gestiones europeas podrían chocar con una nueva negativa de las FARC que, aunque propugnan el canje, han rechazado por insuficientes las condiciones para negociarlo que desde 2002 les ha planteado el Gobierno.

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