Wilder Pérez [email protected]
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Critican seguridad en los canopy
Wilder Pérez R.
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En octubre pasado una persona falleció al caer al precipicio luego que un cable se rompiera mientras realizaba un “tour” de canopy en El Crucero.
El Instituto Nicaragüense de Turismo (Intur) determinó que el propietario de la empresa no tenía responsabilidad.
Los argumentos presentados, fueron que todo se debió al “agrietamiento por corrosión y esfuerzo… que es imposible detectar porque está por dentro”.
El hecho de que esas fallas supuestamente no sean comunes ni fáciles de detectar, liberó de responsabilidades al dueño.
No obstante, Apolonio López, quien tiene 20 años como especialista en rescates de la Dirección General de Bomberos, opinó que hay múltiples normas para asegurar la vida de cada una de las personas que se cuelgan de un cable como éstos.
Para López, una falla de éstas no es cuestión de suerte, sino de seguridad básica: supervisar detalladamente cada uno de los cables, sobre todo en lugares cercanos a volcanes, como El Crucero, uno de los municipios más expuestos a los gases sulfúricos del volcán Masaya.
CABLE ESPUESTOS A DETERIORO MAYOR
Según el experto, un cable a la intemperie pierde su vida útil mucho antes de tiempo, y quienes se dedican a colgar personas deben estar claros de que no se debe esperar a que llegue la fecha de caducidad.
Cada cable, según el bombero, se compone por unos cien cablecitos de poco más de un milímetro de grueso, si uno de esos se rompe, el accidente es inminente. También el polvo provoca hongos que atraen la fatalidad.
A pesar de eso, López aseguró que el mayor peligro podría estar en los arneses, ya que éstos pueden tener una vida útil de 20 horas y además deben permanecer aislados para que no se dañen ni causen daños a los cables.
“No es cosa de suerte, tenés un margen de explotación”, dijo el bombero, apelando a entrenamientos recibidos de expertos franceses, argentinos, canadienes y daneses, para demostrar que no está inventando.