Gran dolor por muerte de migrante

Auxiliadora Martínez CORRESPONSAL/ BOACO Roman, Times, serif»> Gran dolor por muerte de migrante Auxiliadora Martínez CORRESPONSAL/ BOACO Si el Gobierno cumpliera sus promesas de campaña, de dar empleo a los campesinos y pobres, no habría por qué andar en otro país buscando la vida para encontrar la muerte, reprochó el guía espiritual de la comunidad […]

Auxiliadora Martínez CORRESPONSAL/ BOACO

Roman, Times, serif»>
Gran dolor por muerte de migrante


Auxiliadora Martínez
CORRESPONSAL/ BOACO




Si el Gobierno cumpliera sus promesas de campaña, de dar empleo a los campesinos y pobres, no habría por qué andar en otro país buscando la vida para encontrar la muerte, reprochó el guía espiritual de la comunidad Los Llanitos, previo al sepelio del joven José Ariel Silva Urbina, asesinado el domingo en Costa Rica.

El delegado de la Palabra en Los Llanitos, Víctor Mendoza, dijo que la gente de Costa Rica ya no quiere que los nicaragüenses estén allá, por eso los tratan de muertos de hambre, lo cual originó el asesinato de su sobrino.

Martín Mendoza Urbina atribuye la muerte de su primo a los problemas surgidos por el río San Juan, lo cual se ha empeorado a raíz de la muerte del muchacho Natividad Canda, devorado por dos perros rottwailer el pasado mes de noviembre.

“El Gobierno de Nicaragua es el que tiene que poner mano dura en torno al río San Juan y arreglar eso con el Gobierno tico, porque eso no puede seguir así”, indicó.

“Yo tenía residencia en Costa Rica, pero ahora no tengo ningún interés en ir a renovarla, porque si hay trabajo aquí aunque sea sólo para sobrevivir, no tengo necesidad de ir a otro país a humillármeles a ellos (ticos). En otro país es triste la vida, porque cuando uno sale lo hace sin malas intenciones a dar una vuelta. Ahora nosotros los nicaragüenses en Costa Rica no valemos nada, porque nos tratan como si fuéramos animales”, lamentó.

En tanto, don Víctor aconseja a su familia, como a los nicas que están en Costa Rica, que busquen su país (Nicaragua), “aquí nadie se muere de hambre, Dios siempre nos da el pan de cada día, aunque no tengamos buena casa ni cosas buenas, porque en virtud de meter la vida en riesgo, es mejor estar en su país, aunque sea aguantando, nadie se muere de hambre”, destacó.

En nombre de toda la familia y como cristiano, “pido se haga justicia contra los malhechores que le causaron la muerte cruel, violenta y de forma choñera a mi sobrino”, reiteró.

“Él era un ejemplo para los jóvenes, porque si él hubiera sido un borracho, no tendría la casa que comenzó a construir con lo poco que economizaba”, sostuvo.

Por su parte, la mamá de la víctima de la xenofobia de los ticos, Flora Urbina Mendoza, dijo, sumida en el dolor, que para una madre es duro, cuando se cría un hijo con sacrificios, que otro le arranque la vida, “es como que le quitan la propia vida a uno”.

“A mí me ha dolido lo que le hicieron a mi hijo, porque si él fuera el que hubiera tenido la culpa, es duro; por eso pido que se haga justicia, ninguna madre va querer que le arrebaten a un hijo así por así”, añadió la madre desconsolada.

Nacionales

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí