- Las causas más importantes por las que el Partido Nacional perdió las elecciones el pasado domingo
Carlos Girón
LA PRENSA DE SAN PEDRO SULA.- Una campaña de confrontación, sucia, los escándalos de corrupción, el peso del Gobierno sobre el partido oficial y el empuje liberal de las últimas tres semanas, son quizá las causas más importantes por las que el Partido Nacional perdió las elecciones el pasado domingo.
La forma en general en que se manejó la campaña, la fuerza de los liberales y las razones enunciadas, definieron a los indecisos, quienes al final dieron el triunfo a los liberales.
«Ya falta poco». Ese era el eslogan de la campaña nacionalista en las últimas semanas, confiado en los resultados de las encuestas que durante la contienda electoral les favorecieron.
Esa «ventaja» fue una de las razones que perdió al partido oficial, porque los liberales fueron estimulados a votar pensando en evitar la derrota.
Los nacionalistas tenían preparado el estrado en el cual Porfirio Lobo Sosa — presidente del Congreso y candidato — se declararía vencedor, un hotel en donde compartir la victoria y una residencia en donde celebrarla.
Los liberales, en cambio, no tenían fiesta lista, es más, su candidato Manuel «Mel» Zelaya Rosales decidió irse a su residencia de la aldea El Espino, en Catacamas, Olancho, en donde lo sorprendió la victoria y en medio de la noche retornó a la capital el domingo en un helicóptero.
Ahora, comenzarán los análisis, no del porqué ganaron los liberales, sino de las causas que hicieron perder a los nacionalistas que hasta días antes de las elecciones se miraban como claros ganadores.
MENSAJES OSCUROS Y ATAQUES A LA FAMILIA
Es indudable que la campaña de insultos y señalamientos difamatorios repitió el llamado «síndrome de solidaridad» con el perseguido, el cual hizo que los presidentes José Azcona y Ricardo Maduro se ganaran el apoyo de la ciudadanía, que los miraba como víctimas de una ominosa persecución. Esta vez la víctima, en la percepción popular, fue Zelaya y los inquisidores, el equipo de Lobo, especialmente su asesor norteamericano, quien intentó aplicar en Honduras esquemas que no se corresponden a su realidad y su contexto.
Para el analista Julio Navarro pocas campañas han sido tan duras como la escenificada por Pepe Lobo y Mel Zelaya. Una de las recordadas por tal estigma es la de 1993, fue la más férrea, pero en la última ya no sólo se vieron cosas duras sino infames, nunca los candidatos se habían metido con la familia de los otros. «Se habían atacado frente a frente, pero en esta campaña, la dureza, la descalificación y la infamia llegó hasta las familias de los candidatos».
También el nacionalista Otto Martínez Wolf, escritor y asesor político del Partido Nacional y por ende parte de la campaña sucia, cree que los dos candidatos y el país entero se vieron perjudicados por «esa campaña tan horrible, llena de insultos y ofensas. Lo que más espera un país es que todo mundo haga propuestas, y el porcentaje de gente que votó esta vez (sólo el 60%) es el peor de la historia. Las cifras obtenidas por el candidato ganador son las más bajas que se hayan registrado y las del perdedor, son todavía peor».
Los ataques hicieron la cohesión en el Partido Liberal y salieron a votar para demostrar su fuerza.
Para la presidente del Consejo Central Ejecutivo, Patricia Rodas, fue «una campaña a través de la cual no pudieron limpiar esos terribles efectos en la población, todo lo contrario, se orientaron a temas profundamente confrontados y llenos de heridas a la población hondureña».
EQUIVOCADA ESTRATEGIA DE ASESOR GRINGO
Es indudable que toda la responsabilidad caerá sobre el asesor político y cerebro del «puño firme», el estadounidense Mark Klugmann, quien salió del país casi huyendo y precisamente no estará aquí para defenderse, porque según analistas, Klugmann ajustó la campaña al estilo del candidato nacionalista y de quienes le acompañaban.
Dice Martínez que «el señor Mark Klugmann, se equivocó en la estrategia, desgraciadamente los que pensamos diferente a él no tuvimos suficiente eco como para cambiar el criterio de lo que él estaba haciendo».
Los miembros del comité de campaña estaban de acuerdo con cambiar la línea de ataques y dar más propuestas, «pero por cuestiones que no puedo precisar pudo más el criterio de Mark Klugmann».
Para Navarro ése fue un factor negativo para el nacionalismo, «pero era la estrategia del partido. No creo que con la gente de experiencia, Klugmann haya definido ese tipo de campaña, él vino a fortalecer y Pepe es una figura que se prestaba a ese tipo de modelo que tiene el asesor para definir campañas de miedo».
Dijo que a Pepe Lobo nunca le sacaban la cabeza, sólo la cara, para generar temor, lo que tuvo un efecto positivo donde hay mucho temor por las maras, como en Francisco Morazán y en el Valle de Sula, pero no en la zona rural.
ENCUESTAS MOVILIZARON A LA FUERZA LIBERAL
La publicación de una encuesta nacional por los medios informativos más importantes del país y realizada por una firma muy conocida, Cid Gallup, proclamaba un margen de ocho puntos a favor de la candidatura oficial, y aseveraba que Porfirio Lobo Sosa tenía todos los visos de encaminarse a la Presidencia de la Nación.
Esa encuesta y la forma en que se manejó la campaña produjeron como consecuencia la cohesión del Partido Liberal, que dejó atrás sus divisiones internas y reaccionó asistiendo a las urnas. Y produjo otro efecto: una elevada ausencia de las urnas que perjudicó más al candidato oficial, ya que los opositores lograron movilizar a toda su gente, motivada por los factores aludidos y la esperanza de triunfo.
Según Navarro, la encuesta motivó gran movilización del Partido Liberal, con la idea que no debían perder, unido a «otro factor importante que generó entusiasmo a los liberales y fue la gran concentración de Santa Bárbara». Y se unió otro factor en esta mala estrategia. La salida de Óscar Álvarez para unirse a la campaña nacionalista no contribuyó en nada.
Álvarez era una figura de Estado y de la noche a la mañana se convierte en una figura partidaria, de confrontación con los poderes del Estado de los que él fue parte, lo que le restó votos al Partido Nacional. Y como la decisión fue de última hora, en vez de fortalecer la campaña, la debilitó, pues envió una señal de desesperación.
EL PESO DEL GOBIERNO
El banquero Jorge Bueso Arias, al analizar el triunfo liberal, considera que el electorado de la costa norte, por el ser el más educado de todos, definió que no podía votar por los políticos que son reconocidos o percibidos como corruptos. «Pueden votar por un corrupto, pero cuando todavía éste no se haya dado a conocer como tal».
Para sustentar su análisis cita tres casos: «Nunca los liberales habíamos perdido en La Lima, el escándalo que se dio en el caso de Alejandrina Meza, quien fuera destituida por actos considerados inapropiados, influyó en el triunfo de la nacionalista Dilcia Fernández; lo mismo ocurre con Omoa, se dijo que el alcalde nacionalista Domingo Menjívar vendió un pedazo de la playa, dando como resultado en las recientes elecciones el gane a los liberales en un municipio de tradición nacionalista. En tercer lugar está Villanueva, caracterizado por ser puramente liberal y ahora su destino estará en manos de los nacionalistas».
En este mismo orden se enumeran las denuncias relacionadas con el tráfico ilegal de madera, manejadas a escala nacional e internacional. Ello agudizó la sensación de abuso de poder y apropiación de bienes públicos que ya se había hecho sentir en eventos tales como el «gasolinazo» – contrabando de gasolina desde El Salvador, un sonado escándalo — , el «pasaportazo» – los directores de Migración estaban en una red de tráfico de personas y suministraban pasaportes falsos — y otros similares, sensibilizando la conciencia de los electores a escasos días de la consulta ciudadana. El vídeo contentivo de las palabras de la candidata a diputada nacionalista Gilma Noriega, divulgado hasta la saciedad, tuvo efectos explosivos en la opinión pública.
A ello se añade el desgaste del ejercicio del Gobierno, como el manejo del precio de los combustibles y lo del informe preparado por la Comisión de Notables, que al no haberse hecho público benefició a los liberales, como también hubiera ocurrido si lo hubieran dado a conocer.
En general el desempeño económico del Gobierno, especialmente en asuntos como el costo de la vida y el manejo de la inflación, afectó las aspiraciones del candidato oficial pues envió el mensaje de que la escalada de precios continuaría, sin solución de continuidad en el corto y mediano
OPINIÓN DE EXPERTOS
Otto Martín Wolf: «Fue la falta de propuesta que llegara al oído del pueblo hondureño. Uno de los errores principales también fue lo que se le ofreció la pueblo, ¡claro que se necesita seguridad!, pero hay más que eso, hay que comer primero, trabajar, estudiar, darle medicinas, viviendas, arreglar las calles, agua potable y un montón de cosas que no estaban en nuestras ofertas directas».
Jorge Bueso Arias: «La gente dio el voto de castigo en los lugares donde se percibió y trascendieron actos de corrupción. De igual manera ocurrió en ambos partidos. Yo respeto cada día más nuestro electorado, teniendo cada día libertad de expresión, de leer y enterarse, tomaron las mejores decisiones en el momento. Consciente e inconscientemente actuaron y lo hicieron bien».
Los cinco puntos negros del asesor Klugmann
Era el estratega y quienes pensaban diferente no tenían voz para cambiar las reglas.
En la campaña sólo ofreció seguridad, pero se olvidó de la realidad nacional, especialmente la economía.
Infundó temor en las clases bajas de la sociedad y se olvidó de una propuesta para la clase media, trabajadora.
No destacó las cualidades conciliadoras del candidato del PL, sino lo enfrentó presentándolo como una figura temible.
Utilizó un contexto no aplicable a Honduras, dividió al pueblo en dos: quienes están en contra de las maras y quienes quieren rehabilitarlas.
UN GRAN ERROR
E»Pepe Lobo tuvo un defecto en dividir al pueblo hondureño entre los que están a favor o en contra de las maras y ésa no es la realidad de Honduras, no se puede dividir así, pues puso al candidato liberal que estaba a favor de las maras y que él estaba en contra y las maras es casi un fenómeno urbano casi de Tegucigalpa y de la zona del Valle de Sula», estimó el analista Julio Navarro.