Elízabeth Romero y Lucía Vargas [email protected]
Con una parada militar fue despedido ayer el miembro de la Dirección de Operaciones Especiales (DOE), de la Policía Nacional, René Antonio Palacios Solórzano, quien el miércoles pereció en un tiroteo al frustrar un asalto en la carretera que conduce a La Boquita y Casares.
Mientras el reo Guillermo Moreno Saldaña, quien resultó herido en ese tiroteo, permanece bajo estrictas medidas de seguridad en el Hospital de Jinotepe. Una persona que pidió el anonimato y que permanece en el hospital, dijo que no le han dejado pasar ropa, alimentos ni medicinas que algunos familiares le han llevado. Las visitas tampoco le han sido aprobadas. El paciente permanece bajo la vigilancia de varios oficiales, mientras otro equipo resguarda el edificio.
El comisionado Buenaventura Miranda Fitoria, segundo jefe de la Policía de Carazo, negó que se estén violando los derechos del reo y aseguró que se realiza la vigilancia que amerita el caso.
El funcionario explicó que se trata de una persona de alta peligrosidad e incluso la vigilancia es para protegerlo porque personas ligadas a los afectados pueden llegar a buscarlo para atentar contra su vida.
DOLOR Y LLANTO
Gloria María García Larios, de 26 años, quien por trece años convivió con el agente del DOE, no cesaba de sollozar. La tragedia que la embargaba le impidió hablar.
Yadira García Larios, cuñada del ahora fallecido, recordó que ese día Palacios se despidió de su hermana y le recomendó a su niña de tres años.
“¿Por qué me engañó?”, es la pregunta que entre sollozos se hacía la esposa de Palacios refiriéndose a que antes de irse “a una misión” le prometió regresar y hasta le pidió que preparara una comida sabrosa para cuando volviera.
También le aconsejó que debía celebrar los ocho años que cumple este sábado otra de sus niñas. Cuatro niños quedan en la orfandad.