“Grandes sinvergüenzas”

Gabriel Conde La caravana sin fin de la corrupción acelera su paso, avanzando fría, descarnada y cínicamente. La elegantemente vestida doctora Alba Luz Ramos le riposta al periodista que si no se aburre de preguntar por el destino de los 609 mil dólares y el doctor Rafael Solís agrega que la opinión pública debería tener […]

Gabriel Conde

La caravana sin fin de la corrupción acelera su paso, avanzando fría, descarnada y cínicamente. La elegantemente vestida doctora Alba Luz Ramos le riposta al periodista que si no se aburre de preguntar por el destino de los 609 mil dólares y el doctor Rafael Solís agrega que la opinión pública debería tener en cuenta las más de 50 sentencias por casos de corrupción.

Al día siguiente la corte por fin da a conocer a los culpables de la sustracción. Ellos son abogados y jueces de poca monta y para darle más sabor al caldo, el magistrado presidente de la Corte olímpicamente declara que ellos son intocables. Así de crudo.

Estas declaraciones me traen a la memoria una antigua definición de las leyes que literalmente dice: “Las leyes son telas de araña en las que caen atrapados los insectos pequeños, pero que logran atravesar los grandes”.

El célebre dramaturgo y Premio Nobel, español don Jacinto Benavente, el autor de los Intereses creados, hace más de medio siglo, confesaba su admiración por los grandes sinvergüenzas porque eran los únicos que podían controlar a los sinvergüenzas pequeños que constituían legiones: “Malgre tout”, magistrado Rosales, las famosas lapas verdes no aparecen. Mataron a las obreras, pero la abeja reina está viva.

Cartas al Director

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí