Eduardo Castillo F.
La posición de la nueva directiva de la Conferencia Episcopal frente a la corrupción y las injusticias repetidas en contra del pueblo repunta un adviento en nuestro país. Es un signo profético que invita a la conversión de todos los fieles y también de los clérigos y un signo de esperanza en la venida del Salvador.
Sólo al lado de los pobres hay esperanza. Llena de gozo escuchar a monseñor Hombach decir que, pese a las críticas que reciban, ellos deben defender a sus ovejas. Un gran obispo centroamericano ya lo dijo una vez: “Si nos equivocamos, es preferible equivocarse del lado de los pobres y no del lado de los ricos”.