Julia Icaza
El caso de María José es doloroso. Eso nos demuestra que en este país no hay respeto a la vida, pero más doloroso es ver a su hijo sufrir, un inocente que no sabe que su mamá fue víctima de los políticos sucios que todavía deambulan en las calles de Nicaragua.
En Nicaragua debería existir la pena de muerte para todos los delincuentes que transgreden las leyes, para los que violan los derechos de los ciudadanos honestos.
El periodismo se torna en peligro para las personas que lo ejercen, porque no hay respeto a la vida en Nicaragua y en otros países en donde los políticos practican la violencia. Dios bendiga al hijo de María José y también proteja a su familia. Mi sentido pésame a su familia y al periodismo, pues aún se siente como si fue ayer que la asesinaron.