Hasta ayer, se contaban unos 7,500 vehículos incendiados en París y otras ciudades en los disturbios que comenzaron hace dos semanas.

Bajo la sombra de mayo 1968

Aunque con ciertas similitudes, los disturbios de hoy guardan poco en común con el levantamiento de mayo del 68 que sacudió a Francia y Europa.Un enfoque comparativo. Angela DolandAP PARIS.- Los jóvenes amotinados vuelcan automóviles y construyen barricadas. Arrancan adoquines del pavimento y los lanzan contra la policía mientras el mundo los observa atónito: se […]

  • Aunque con ciertas similitudes, los disturbios de hoy guardan poco en común con el levantamiento de mayo del 68 que sacudió a Francia y Europa.Un enfoque comparativo.

Angela DolandAP

PARIS.- Los jóvenes amotinados vuelcan automóviles y construyen barricadas. Arrancan adoquines del pavimento y los lanzan contra la policía mientras el mundo los observa atónito: se trata del París de mayo de 1968, que muchos recuerdan al contemplar los acontecimientos que se desarrollan en el París de hoy día.

Como los estudiantes universitarios rebeldes de hace casi 40 años, los amotinados de hoy son jóvenes, están indignados y utilizan piedras para sus ofensivas.

EL SUEÑO HOY NO ES CAMBIAR EL MUNDO

Sin embargo, las similitudes terminan ahí. En lugar de albergar sueños de cambiar el mundo, los amotinados de hoy sienten un profundo malestar social, dijeron historiadores y sociólogos.

Los amotinados de hoy no tienen demandas unificadas ni una estrategia política común ni una organización nacional que los agrupe.

Si bien los estudiantes de 1968 se inspiraron en la historia de Francia —la barricada es un símbolo de la revolución francesa— los jóvenes de los suburbios pobres están influidos por una serie de imágenes diversas, desde el levantamiento palestino hasta los juegos bélicos de sus computadoras, dijo un sociólogo.

Esta vez no hay barricadas, pero sí millares de automóviles en llamas que arden bajo la noche.

“El levantamiento (de hoy) ha tomado una forma muy cruda y está carente de imaginación histórica”, dijo Jean Pierre Le Goff, sociólogo y autor de Mai 68, L´Heritage impossible (Mayo del 68, la herencia imposible).

¿DÓNDE SE GESTA LA REBELIÓN?

La rebelión se gesta en los edificios altos de viviendas estatales de bajo alquiler, donde los inmigrantes de África, muchos de ellos musulmanes, viven con sus hijos nacidos en Francia, en las márgenes de una sociedad que nunca les ha facilitado la integración.

Muchos tienen costumbres, creencias y color de piel diferentes, y luchan con una identidad doble, francesa y la de donde proceden sus familias, ya sea el Mahgreb (norte de África) o el África central y occidental, zonas de la antigua colonización francesa.

También enfrentan un elevado desempleo, discriminación y viviendas abarrotadas.

En 1968, los manifestantes eran los herederos de la clase alta, en una época en que relativamente pocos tenían acceso a la universidad.

¿POR QUÉ LUCHABAN AQUEL MAYO?

Hace 40 años, los jóvenes se amotinaron para exigir reformas al Gobierno francés, denunciar ideas anquilosadas en la educación y los negocios, y expresar a viva voz su oposición a la guerra de Vietnam.

Por el contrario, los amotinados de hoy “no tienen voz ni han tratado de explicar sus actos a la sociedad francesa”, dijo Le Goff.

Se trata de figuras oscuras que corren por las calles lanzando bombas incendiarias, lo cual hace difícil que sus aspiraciones sean comprendidas por quienes viven fuera de sus comunidades.

Los amotinados han incendiado más de 7,000 carros y han quemado escuelas, tiendas y estaciones policiales en trece días seguidos de rebelión. Un hombre murió tras recibir una paliza.

¿SERÁ POSIBLE LA EXPULSIÓN

La ley francesa protege a los extranjeros de ser expulsados del país, pese al polémico anuncio del Ministro de Interior, Nicolas Sarkozy, de hacerlo con los que sean condenados por los disturbios, incluidos los que están en regla.

Ésa es la conclusión a la que llegan los expertos consultados por el vespertino Le Monde y cuyos análisis publicó ayer el rotativo.

Todo extranjero mayor de edad que se encuentre en Francia puede ser expulsado, ya se encuentre en situación regular o no, por un decreto firmado por una prefectura (delegación del Gobierno) o por el Ministro de Interior si su presencia en el territorio francés constituye una “amenaza grave para el orden público”.

Una ley del 26 de noviembre de 2003 suprimió una condición para la expulsión y era la de haber sido condenado definitivamente a una pena al menos de un año de prisión firme.

Los extranjeros que Sarkozy quiere expulsar, que el pasado miércoles eran 120, según dijo, son susceptibles de ser objeto de un procedimiento judicial y, una vez condenados, si se les expulsa se estaría incurriendo en la aplicación de una “doble pena”, lo que el propio Sarkozy ha criticado en numerosas ocasiones.

Según los expertos, la administración deberá motivar sus decretos de expulsión con mucha finura, pues la Ley del 23 de noviembre de 2003 refuerza la protección contra la expulsión de los extranjeros que tienen lazos familiares fuertes en Francia, especialmente los que llegaron al país antes de los 13 años.

Esa protección sólo puede ser cuestionada cuando el comportamiento del expulsable pueda atentar contra “los intereses fundamentales del Estado” por actividades de tipo terrorista o constituya “actos de provocación explícita y deliberada a la discriminación, el odio o la violencia contra una persona o un grupo de personas”.

La administración podrá considerar que prender fuego a un vehículo o a una escuela o a un comercio constituye una amenaza para el orden público pero, según los expertos, le será muy difícil que un juez administrativo admita que ese comportamiento pueda ser encuadrado en las excepciones a la protección de la Ley del 23 de noviembre de 2003.

La expulsión como tal, según los analistas, sólo podrá ser aplicada, por tanto, a los pocos jóvenes en situación ilegal en Francia que han sido detenidos en el marco de la violencia que azota al país desde el pasado 27 de octubre y que ha remitido en las cuatro últimas noches. (EFE)

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