- Hace una semana estaba sana y todo empezó con un catarro
Eduardo Cruz Sánchez [email protected]
La mañana del viernes 4 de noviembre, Giselle Izamara Sotelo Medrano, de 3 años, se despertó muy temprano y le pidió a su abuelita materna que la trasladara a la cama de su mamá, Jessica Medrano. Cuando la abuela la puso a caminar, las piernas de Giselle no pudieron soportar el cuerpo de la menor.
La niña fue llevada de inmediato al Hospital Fernando Vélez Paiz. La noche anterior había mostrado síntomas de tos, fiebre y mucosidad. “Es catarro”, se imaginó la madre.
Pero la salud de Giselle ha ido desmejorando desde ese viernes. El doctor Julio César Flores, director del Hospital Fernando Vélez Paiz, informó que ahora la niña no mueve las extremidades inferiores y superiores, y que la parálisis fláccida avanza de abajo hacia arriba.
“El peligro mayor será cuando la enfermedad ataque los músculos intercostales y del diafragma, que son los que facilitan la respiración”, señaló el doctor Ernesto Mendoza, jefe interino de Cuidados Intensivos del hospital. “Si eso sucede, la niña necesitará ventiloterapia (ventilación artificial para ayudar a respirar), añadió el médico.
VIRUS RARO
Los médicos presumen que la enfermedad que está afectando la salud de Giselle es causada por un extraño virus llamado Guillen Barré, el cual ataca el sistema inmunológico de los niños, y hace que se produzca una autoagresión en el sistema de defensa del paciente.
El doctor Flores indicó que este tipo de enfermedad es muy rara, y no recuerda que se haya presentado recientemente en algún paciente del Hospital Fernando Vélez Paiz.
La niña fue trasladada ayer hacia el Hospital La Mascota, donde según el doctor Mendoza, se cuenta con mejores recursos para tratar a Giselle. “Allá tienen Neurocirugía pediátrica, que es donde se debe atender el caso de la niña, además de equipos para realizar exámenes especiales a la paciente”, dijo.
MEDICINA COSTOSA
La desesperación de los padres de la menor se hace cada vez mayor, al saber que la niña necesita cinco inyecciones llamadas Inmunoglobina, y cada una tiene un precio de cinco mil 700 córdobas. “Si hay alguna persona generosa que nos pueda ayudar, que llegue al Hospital La Mascota”, dijo Medrano.
Hace una semana Giselle reía y jugaba alegremente. Hoy, sus padres no pierden la esperanza de que ella se quede más tiempo con ellos en esta vida.
“Tenemos la confianza en Dios de que ella va a sobrevivir, y sino, que se haga lo que Él quiera”, manifestó la angustiada madre.
Los pronósticos de vida para la menor son reservados. “Nosotros como médicos siempre actuamos con la fe de que nuestros pacientes van a sanar. El estado de la niña es delicado, y esta enfermedad, de curarse la niña, va a dejar muchas secuelas en la vida de Giselle”, indicó el doctor Mendoza.