- El próximo 8 de noviembre es el Día del Bibliotecario, en conmemoración a la muerte de Carlos Fonseca Amador, quien fue bibliotecario del Instituto Ramírez Goyena en 1955. La Biblioteca Nacional fue fundada en 1882, por el Gobierno del presidente Joaquín Zavala; en su juventud Rubén Darío fue uno de los bibliotecarios. En la actualidad funciona en el Palacio de la Cultura, tiene muchas limitaciones de espacio y comodidad
Roberto Sánchez RamírezESPECIAL PARA LA PRENSAACADEMIA DE GEOGRAFÍA E HISTORIA DE [email protected]
Fue en el gobierno del Presidente Joaquín Javier Zavala y Solís (1879-1883) que se fundó la Biblioteca Nacional, abierta al público el 1 de junio de 1882, contó con cinco mil volúmenes, la mayoría traídos de España, a los que se les puso el sello oficial de la República de Nicaragua. también habían libros escritos en francés que envió Desire Pector, Cónsul de nuestro país en Francia.
El presidente Zavala había estado en Europa, cuando decidió fundar la biblioteca, solicitó a don Emilio Costelar, el famoso escritor, orador y político español que hiciera la selección de las obras. Fue en un tiempo la mejor biblioteca de Centro América y su primer director el General Miguel Brioso Iglesias. Quedaba en uno de los costados del Palacio Nacional.
El segundo director fue don Modesto Barrios. Nacido en León, se convirtió en uno de los más grandes jurisconsultos, un verdadero estadista, considerado el mejor orador de Centro América, desempeñó cargos diplomáticos en Europa. En su casa vivió el joven Rubén Darío cuando vino de León y logró darle trabajo como bibliotecario, hecho determinante en la formación del poeta.
LA BIBLIOTECA Y RUBÉN
En la actualidad Biblioteca Nacional “Rubén Darío”, tuvo a finales del siglo XIX un especial empleado conocido como el poeta niño, el que a pesar de su edad se relacionaba con los principales intelectuales de León y Managua, incluyendo extranjeros como el doctor José Leonard de origen polaco, fundador de la masonería en Nicaragua.
En 1885 sucede a don Modesto Barrios don Antonino Aragón, educador, también de origen leonés y que se desempeñó en el cargo hasta su fallecimiento el 29 de octubre de 1896. Durante ese tiempo Rubén se convierte en un lector insaciable, lee todo lo que hay en español, continúa con las obras escritas en francés, en su autobiografía, Darío cita el tiempo que pasó en la Biblioteca Nacional.
Muchos de los libros que Rubén leyó se conservan en un área especial de la biblioteca, ubicada en el costado noroeste del segundo piso del Palacio de la Cultura. Los biógrafos del poeta y los estudiosos de su obra toman como referencia estos libros, en los que por primera vez estudió las culturas griega y latina.
DIRECTORES DE BIBLIOTECA
A don Antonino Aragón le sucedieron José Isidro Sotomayor y Mariano Zavala. En 1912 asume el distinguido botánico Miguel Ramírez Goyena, también nacido en León, escribió La flora nicaragüense. Además de director de la biblioteca lo fue del Colegio de Varones de Managua, a su muerte el 23 de julio de 1927, el centro de estudios tomó su nombre.
Los siguientes directores fueron: Mariano Zavala, Manuel Antonio Zepeda, Manuel Rosales, General Luis María González, Pedro Joaquín Morales y Octavio Delgado. El 12 de junio de 1929, el General José María Moncada Tapia, mediante el Decreto Ejecutivo No. 119, nombró como directora por primera vez a una mujer, a Mercedes Monterrey Solórzano, es ella quien afronta la catástrofe del terremoto de marzo de 1931, en el que muchas obras resultaron destruidas.
Figuraron como directores: Trini Medal, Alejandro Pasos, Rosaura Tijerino Morales, Ramón Romero Martínez, originario de Chinandega, estudió en Chile y es uno de los más conocidos darianos, en 1943 ganó el premio en el concurso que promovía el entonces Ministerio de Instrucción Pública.
Siguió el conocido intelectual de origen chontaleño pero radicado en Granada, profesor Carlos A. Bravo, quien también fue secretario privado del General Moncada Tapia. El distinguido escritor Eduardo Zepeda Enríquez, ahora radicado en España. Arturo Cerna, José Santos Rivera Siles, el poeta jinotegano, un estudioso de Darío y del General Augusto C. Sandino.
Margarita Cuevas de Toledo, el poeta Francisco Valle, uno de nuestros más prolíferos escritores, ganador del concurso Rubén Darío, el escritor Lizandro Chávez Alfaro, autor de Trágame Tierra y Los Monos de San Telmo. La poeta Vidaluz Meneses, Ileana Rodríguez; Fidel Coloma González, el ilustre educador, cuyo busto está en el patio del Palacio de la Cultura; Mayra Miranda de Picasso, el escritor y académico Carlos Alemán Ocampo y en la actualidad Jimmy Alvarado Moreno.
OTRAS BIBLIOTECAS
La Biblioteca del Banco Central de Nicaragua fue fundada en 1963, por iniciativa y en respuesta a las necesidades específicas del Departamento de Estudios Económicos del BCN, para uso exclusivo del personal de esta área, contaba con un acervo bibliográfico de 3,800 títulos y 25 revistas nacionales.
Con el traslado del BCN a sus nuevas instalaciones en 1965, sobre la Avenida Roosevelt, se le asignó espacio en el quinto piso del edificio, acondicionándola con mobiliario y recursos necesarios para su funcionamiento. En 1968 el BCN apoyó la gestión de las bibliotecas para adquirir la mayor cantidad posible de bibliografía de autores nacionales y extranjeros que escribieron sobre Nicaragua, a fin de conservar en su centro el patrimonio nacional. Fue en esta época cuando se dio apertura al público en general convirtiéndose en una biblioteca pública especializada.
En 1970 se recibió una donación especial de parte del Manco Mundial y del CEMLA referente al Desarrollo Económico y la colección sobre Integración Económica a demás del material técnico donado por la AID. Para el año de 1972 la Biblioteca contaba con 17,000 volúmenes y 450 títulos de publicación periódica. Con el terremoto de ese año se pierde 12% de la colección. En los años 1974 a 1978 el BCN financia el programa de profesionalización sobre bibliotecología en conjunto con la UCA.
Durante el año 1974 se dio inicio a la publicación del primer Boletín Bibliográfico de la nación, dando continuidad hasta la fecha con 124 ediciones publicadas. En 1975 la Biblioteca entra en una nueva fase de promoción cultural dentro de los que se destacó el estudio documental para la formación del Parque Nacional Volcán Masaya. La actual Biblioteca Presbítero doctor Tomás Ruiz ubicada en León es inaugurada en el año 1977 durante el auge algodonero en ese departamento. La década de 1980 significó un revés en el perfil de la Biblioteca, perdiendo valiosas obras de su acervo al ser enviadas a centros de documentación que a la fecha no existen.
Siempre preocupados por el acceso a la información en los departamentos de Nicaragua, se inauguró en el 2003 la nueva Biblioteca “Doctor Vicente Vita Rodríguez” en la ciudad de Matagalpa. La red de bibliotecas del Banco Central de Nicaragua brinda servicios gratuitos en la sala de lectura, referencia, Internet, hemeroteca, multimedia. Apoya a través de los servicios de auditorio una variedad de eventos educativos, informativos y culturales, atendiendo un promedio de 20,000 usuarios mensuales. En la Biblioteca “Doctor Roberto Incer Barquero” se encuentra la Pinacoteca y el Museo Numismático Nacional abierto al público en general.
La Biblioteca del Banco Central cuenta con varios servicios adicionales, entre ellos en colaboración con la Embajada de Estados Unidos, inauguró en el mes de julio del año 2005 el área destinada a American Corner donde se encuentra bibliografía especializada en la cultura socio- política de los Estados Unidos, así como una amplia variedad de temas relacionados con los temas de actualidad en interés mundial. Todos los títulos que se facilitan al público están editados en inglés.
El Centro de Información para el Desarrollo es un esfuerzo conjunto entre el Banco Mundial, el Sistema de las Naciones Unidas, la Agencia Canadiense de Desarrollo Internacional, el BID y la Biblioteca Roberto Incer Barquero; cuyo objetivo es el acceso a la información sobre temas de desarrollo de Nicaragua y otras regiones del mundo. El acervo bibliográfico de la red de bibliotecas BCN cuenta en su haber con un aproximado de 80,000 ejemplares y más de doscientos títulos de publicaciones periódicas.
La Biblioteca del Instituto de Historia de Nicaragua y Centroamérica de la Universidad Centroamericana se formó como resultado de la unión de dos instituciones: la Biblioteca del Instituto Histórico Centroamericano (BIHCA) y el Instituto de Historia de Nicaragua (IHN). El primero remonta sus orígenes al año 1934, fecha en que los jesuitas inician la compilación de un fondo documental en el antiguo colegio Centro América en la ciudad de Granada. En cambio, el IHN fue fundado en 1987 y adscrito por Decreto Presidencial a la UCA en junio de 1990.
La Biblioteca del IHNCA-UCA consta de 48,650 volúmenes, compuesta por obras de autores nicaragüenses y extranjeros, abarca temas de la vida política, cultural, social, religiosa y económica de Nicaragua y América Central. Atesora 64 libros considerados raros, los cuales conforman la colección antigua, está organizada en dos fondos, nacional y general.
El 25 de julio de 1990 se creó la Red de Bibliotecas Municipales de la Alcaldía de Managua. Actualmente existen 6 bibliotecas bajo la dirección de Programas Culturales de la vicealcaldía. Están las bibliotecas Fidel Coloma, ubicada en el mercado Roger Deshón del barrio San Judas. La Iberoamericana Gratus Halftermeyer en el Parque de las Madres; la infantil Luis Alfonso Velásquez Flores, ubicada donde fue la Cancillería. La Miguel Larreynaga en el barrio del mismo nombre; la Luis Abraham Delgadillo en el Mercado Iván Montenegro y la Niños Felices en el Mercado Oriental, detrás de la bodega azucarera.
También está la biblioteca para no videntes, ubicada en la carretera a Masaya, frente donde fue el Lacmiel. Las bibliotecas municipales han sido dotadas de computadoras, fotocopiadoras y medios audiovisuales, se ha ampliado sus fondos bibliográficos facilitando el servicio a la comunidad.
LA ANIBIPA
La Asociación Nicaragüenses de Bibliotecarios y Profesionales Afines (Anibipa), se fundó el 3 de mayo de 1982. En sus primeros años hasta 1987 tuvo bastante proyección, luego estuvo casi inactiva por tres años. A partir del año 2000 comenzó a tener nuevamente actividades. Tienen cabida en Anibipa todos los trabajadores que participan en el desarrollo profesional del campo de la bibliotecología en Nicaragua.
En 1980 la Universidad Centroamericana fundó la escuela de bibliotecología que cerró en 1995, graduándose 163 con el título de bibliotecólogos y 28 con el de técnico superior. En 1997 la UCA fue cede de un programa de Gestión y Bibliotecas Universitarias, llevado a cabo por la Universidad de Barcelona, España, egresaron 30 bibliotecólogos.
En la actualidad se considera que la realidad de los bibliotecarios nicaragüenses registra limitaciones y debilidades de fondo, tales como carencia de una entidad que asuma la educación formal de profesionales; la mayoría de las bibliotecas adolecen de presupuestos y materiales básicos para sus operaciones y funcionamiento, así como para el desarrollo de sus colecciones.
Falta de acercamiento e inserción del sector bibliotecológico con las entidades vinculadas directamente con la educación, investigación, socioeconómicas y culturales del país. Poca o nula vinculación entre los planes de desarrollo y el sector bibliotecológico. Falta de una actitud beligerante y más activa de Anibipa. Es necesaria una instancia del gobierno que coordine o de lineamiento al sector. Mayores actitudes positivas de los bibliotecarios y poco interés en asociarse, percibiéndose una subvaloración de la profesión.
Carlos Fonseca bibliotecario
Cuando en 1955, un joven recién bachillerado llegó al Instituto Ramírez Goyena para hacerse cargo de la biblioteca, no creo que se haya imaginado que el 8 de noviembre, Día del Bibliotecario Nicaragüense, sería dedicado a su memoria.
Para escribir este reportaje entrevistamos a varios conocidos bibliotecarios y ninguno sabe de la existencia de algún decreto creando el Día del Bibliotecario, la mayoría comentó que corresponde al día en que cayó en combate el Comandante Carlos Fonseca Amador, en Boca de Piedra, Dipina, el año 1976.
A su muerte habían pasado 21 años desde que llegara de su Matagalpa natal, después de bachillerarse como el mejor estudiante de su clase en los cinco años de estudio. Era director del Goyena, el profesor Guillermo Rothschuh Tablada, quien durante cinco años dirigió la mejor experiencia educativa dada en Nicaragua.
EL JOVEN BIBLIOTECARIO
La diferencia de edad entre Carlos y nosotros, los más jóvenes, era apenas de cuatro años, como estábamos en el mismo dormitorio, desde un inicio tuvimos mucho acercamiento. Era bien sociable, sin dejar de ser serio, su armario contenía poca ropa y muchos libros. El día que se inauguró la biblioteca hablaron entre otros Rothschuh, Carlos y uno de mis más entrañables amigos, Felipe Ríos Gamero.
El discurso de Carlos fue diferente al estilo que conocíamos, alguien lo calificó de “agitador”, los más jóvenes no entendimos el significado de “agitador” y nos limitamos a decir “qué flaco más arrecho”. Disciplinado y meticuloso mantenía los libros bien ordenados, con un trapo y un plumero limpiaba mesas y estantes.
Sin ninguna experiencia o formación como bibliotecario, Carlos, hace cincuenta años, organizó lo que ahora serían los círculos de estudio y lectura dirigida, dando temas, recomendando libros, prestando los suyos que compraba con muchos sacrificios, llevando su fichero de aquellos que leían más.
Se distinguía por su disciplina y austeridad, que yo recuerde sólo una vez se le pasaron los tragos en el Nilo Blanco, donde los más grandes se tomaban el licor y los más jóvenes nos comíamos los cocteles de conchas negras. Fue parte de una tertulia que había en casi todas las tardes en los patios del Goyena, frente a la dirección, casi siempre acompañado de Manuel Díaz y Sotelo.
Durante ese período fue que promovió con Rothschuh y el profesor Ramón Chow Díaz que protagonizáramos la batalla de San Jacinto, el 14 de septiembre de 1955 hicimos el viaje pasando por caminos de sonsocuite, en compañía de los institutos de Matagalpa y Chontales. En el histórico sitio interpretamos la batalla. Una verdadera lección de cívica.
LA COMPRA DE LIBROS
Salir a comprar libros con Carlos era de lo más interesante. A la librería donde más íbamos era la de don Elías Argeñal. En poco tiempo el Goyena contó con una excelente colección de libros y un alto índice de lectores, dando sus frutos en toda una generación de escritores y poetas, publicándose varios periódicos mimeografiados y hasta murales. Carlos apoyó uno titulado Diriangén.
Se distinguieron Jorge Navarro “Navarrito”, los hermanos Medina Borgen, llegaron de otros institutos jóvenes como Francisco Buitrago Castillo, algunos expulsados por rebeldes. Carlos promovió el acercamiento con otros centros educativos, en el Pedagógico de Managua nos hicimos amigos de Manolo Morales y Fernando Gordillo, en Matagalpa con Marquitos Altamirano a quien tengo muchos años de no ver.
A la distancia de cincuenta años puedo asegurar que Carlos, con su visión de dirigente, desarrolló métodos de lecturas más allá de las materias obligadas, el resultado salió del espacio físico de la biblioteca hasta trascender en el tiempo y en la historia.
Se fue a estudiar a León, viajó a la entonces Unión Soviética, un día se apareció en el Goyena con un librito titulado Un nicaragüense en Moscú, estaba más recio. La última vez que lo vi fue en 1967, estando yo casado con Lesbia Carrasquilla Quintero y la vivienda que habitábamos en la Carretera Norte, a una cuadra de la iglesia Santa Rosa, se convirtió en su casa de seguridad.
En noviembre de 1979 fui designado con el comandante David Blanco para viajar al rescate de sus restos, por ser pequeño el helicóptero, sólo fueron los que sabían el lugar donde yacía enterrado, casi al atardecer regresaron, tomé el plástico negro que contenía sus huesos, casi no pesaban los restos de quien dejó de ser bibliotecario para convertirse en un libro de inagotable lectura.
Biblioteca Nacional Rubén Darío: detalle de limitaciones técnicas
La Biblioteca Nacional ha sido seriamente afectada por los terremotos del 31 de marzo de 1931 y del 23 de diciembre de 1972. En la actualidad su mayor problema es la falta de una conciencia de que no es un asunto exclusivo del Estado, sino también de la empresa privada y la sociedad civil, en fin de todos los nicaragüenses.
Varias personas, entre ellas dos ex directores generales del INC, doña Gladis Ramírez de Espinoza y el doctor Napoleón Chow, la licenciada Mayra Miranda de Picasso, ex directora de la Biblioteca, han iniciado gestiones para promover una campaña que logre la construcción de un edificio para la Biblioteca Nacional, aumentar su colección bibliográfica y dotarle de todos los adelantos técnicos.
Sin embargo, es bueno conocer las actuales limitaciones técnicas, sin que signifique crítica negativa al INC, ya que esta institución no cuenta con los recursos necesarios, hace falta el concurso de todos los sectores, conscientes que el país necesita una verdadera Biblioteca Nacional que honre el nombre de nuestro más grande poeta.
LIMITACIONES TÉCNICAS
— Ubicación inadecuada de la Biblioteca Nacional, en un edificio que no es apropiado arquitectónica y funcionalmente para la misma. La ubicación geográfica del edificio que alberga a la Biblioteca Nacional, propicia elevados índices de humedad y calor, que contribuyen a acelerar la degradación de los documentos en soporte papel. Los espacios físicos que se asignaron en el Palacio Nacional de la Cultura para la Biblioteca Nacional, no facilitan la expansión de la misma por el crecimiento de sus colecciones bibliográficas año con año.
— La función de recopilación de la Bibliografía Nacional de Nicaragua, se ve seriamente limitada por no contar con un respaldo legal, ya que la Ley de Depósito Legal que existía, fue declarada inconstitucional por la Corte Suprema de Justicia, quedando a costumbre o voluntad de los autores y editores entregar los ejemplares en deposito correspondientes a la Biblioteca Nacional, para conservarlos en esta institución cultural para las futuras generaciones. La inconstitucionalidad de la Ley de Depósito Legal, limita el crecimiento del inventario bibliográfico de la Biblioteca Nacional.
— Existe una Red Nacional de Bibliotecas Públicas, integrada por 142 bibliotecas en todo el país, de las cuales una pequeña cantidad de éstas desarrolla actividades y programas propios de bibliotecas públicas. La gran mayoría funcionan como bibliotecas escolares, al no existir éstas en muchos centros de estudios del país y aún no gozan de los beneficios de las tecnologías de la información de uso tan común hoy en día en todas las bibliotecas del mundo.
— La amplia mayoría de las bibliotecas públicas, carecen de un efectivo apoyo de las alcaldías de sus respectivos municipios a pesar de que esta es una obligación establecida en la Ley de Municipios. Por lo general, cuando se trata de reducir gastos en los presupuestos municipales, lo que es cultura en general y bibliotecas en particular, son los primeros rubros afectados.