Juan Uribe logra un out clave en el final del cuarto partido de la Serie Mundial.

El cierre de Chicago huracanado

Edgard Tijerino [email protected] No más tantos suspiros reprimidos de ilusiones imposibles de coronar. Después de 88 años sin ver salir el Sol, los Medias Blancas se han reencontrado con el arco iris de la grandeza. ¿Qué se le puede discutir a un equipo que fue capaz de un cierre huracanado ganando 16 de 17 juegos […]

Edgard Tijerino [email protected]

No más tantos suspiros reprimidos de ilusiones imposibles de coronar. Después de 88 años sin ver salir el Sol, los Medias Blancas se han reencontrado con el arco iris de la grandeza.

¿Qué se le puede discutir a un equipo que fue capaz de un cierre huracanado ganando 16 de 17 juegos en un alarde de agresividad?

En la recta final de la temporada, cuando los Indios de Cleveland eran todavía una amenaza, los de Chicago, con José Ariel Contreras llegando a 15 victorias, derrotaron 8-2 a los Tigres, y al día siguiente, utilizando a Freddy García, volvieron a imponerse 4-2. Luego, se volcaron sobre los Indios barriéndolos en la serie de tres juegos. Ese cierre con cinco triunfos, fue una advertencia sobre lo que el equipo podría llegar a ser en la postemporada.

¡Qué importantes resultaron las dos primeras victorias del 2005 sobre los Indios los días 4 y 6 de abril, por 1-0 con pitcheo de Mark Buehrle, y 4-3 con relevo de Dámaso Marte, apoyándose en un desborde ofensivo de 4 carreras cerrando el noveno.

La tropa de Ozzie Guillén nunca fue desplazada del liderato, como los Yanquis de 1927 y los Rojos de 1990, según el informe de Fox.

¿Quién sospechó que los Medias Blancas barrerían a los Medias Rojas en el primer play off con el pitcheo de Contreras, Buehrle y García, y dos salvamentos de Bobby Jenks? Nadie por supuesto.

Ellos perdieron 3-2 su primera batalla frente a los Angelinos en la serie por el banderín de liga, pero a partir de ese momento, no se detuvieron, y más allá de la agitada discusión sobre el ponche a A. J. Pierzynski, su acumulación de merecimientos no dejó margen a la menor duda sobre lo legítimo de la conquista que catapultó hacia la cima de una montaña de emociones, a una ciudad tan sufrida en beisbol como lo ha sido Chicago, tanto con los Medias Blancas, como con sus queridos Cachorros.

¿Alguien por ahí, consideró la posibilidad de ver barridos a los Astros en la Serie Mundial con la profundidad de su pitcheo abridor, un rematador tan temido como Brad Lidge pese a la “puñalada” que le asestó Alberto Pujols, la agilidad enloquecedora de Willy Taveras y un bateo central derriba murallas?

Pero, lo que parecía un disparate, ocurrió, por el crecimiento incontenible y espectacular de los Medias Blancas manejados enérgicamente por Guillén, que fueron capaces de lograr lo improbable, racha de cuatro victorias sobre los Astros, y dejar a un lado el fantasma de 1919, saltando sobre la historia tenebrosa de los Medias Negras.

SCONE DE ORO

¡Qué impresionante fue ese scone de tres ponches con bases llenas logrado por Orlando “Duque” Hernández contra los Medias Rojas! Y los cuatro juegos completos matadores de los Ángeles con el bullpen de vacaciones, y el relevo combinado de Neal Kotts y Jenks en un momento de angustia suprema, y el jonrón de Paul Konerko más el agregado de Scott Podsednik, y las atrapadas y batazos oportunos de Joe Crede, y el rallie de cinco carreras en la victoria extralarga de 18 entradas, y el batazo de Jermaine Dye, y la zambullida de Juan Uribe en el público.

Todo aquello fue como penetrar en el ámbito de otra época. La de Joe “Descalzo” Jackson antes del gran escándalo.

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