- Los Astros derrotados anoche en 14 entradas 7-5
Edgard Tijerino [email protected]
En tiempos del telégrafo, mientras Juan Uribe se enredaba con una pelota etiquetada como el último out, hubiéramos llegado corriendo al filo de la madrugada para enviar el siguiente mensaje: Medias Blancas 7, Astros 5 después de 14 entradas. Pueden creerlo señores. Ahora la Serie Mundial del 2005 está 3-0.
Pocas veces, tantos han luchado tanto para salir con las manos vacías como lo hicieron los de Houston anoche, resucitados con el batazo de Jason Lane en el octavo.
El sorprendente jonrón de Geoff Blum cuando los gallos estaban rasurándose en Houston, fue la estocada clavada en el corazón de los Astros para resolver una batalla que parecía tan interminable como la eternidad, en el inning 14.
Y pensar que Blum sólo pudo conectar un jonrón en 95 turnos durante una temporada regular, en la cual estuvo más sentado que de pie.
Para despejar dudas y borrar el suspenso, el relevista Ezequiel Astacio, terminó de hundirse admitiendo dos infields hits y cediendo dos boletos, para forzar la séptima carrera de Chicago. Fue un juego de 18 bases por bolas y 3 golpes agregados a los 22 hits.
Minutos antes, la espectacular atrapada de Morgan Ensberg sobre un cohete de Paul Konerko, para realizar un fabuloso doble play, dio la impresión de haber amputado cualquier mala intención de los Medias Blancas.
Sin embargo, con dos outs y bases limpias, Blum, salido de la nada, quien casi compra su boleto para ver el juego, trazó un rayo lasser sobre la pared del jardín derecho, erizando los pelos de la multitud, frustrada por el desvelo y el resultado.
Después de lo ocurrido, los Astros seguramente no han dormido esta madrugada pensando con espanto, sobre la tenebrosa posibilidad de morir hoy. Ganaban 4 por 0 al entrar el juego al quinto inning, y de pronto, se encontraron perdiendo 5-4.
¿Por qué el alma tiembla de tal manera?, se preguntó la multitud mientras los Medias Blancas, sujetados por Oswalt durante 4 inings, entraban en erupción en el quinto disparando seis cañonazos, incluyendo un jonrón solitario de Joe Crede y doble limpia bases de Pierzynski, para cambiar la “topografía” del juego y tomar ventaja 6-5.
El inicio fue encendido para Houston. Lance Berkman con hit puso en movimiento la pizarra 1-0 a favor de Houston impulsando a Biggio. En el tercero, un error de Uribe al golpear en el cuerpo a un corredor atrapado, Everett, abrió espacio para otras dos carreras, y jonrón de Jason Lane en el cuarto, aumentó la diferencia 4-0.
Los de Chicago, no estaban amordazados y reaccionaron en el quinto.
Joe Crede envió una señal de rebelión con su jonrón a las tribunas derechas, y Juan Uribe siguió con hit. Aunque Oswalt fracasó tratando de sacrificarse al ser ponchado, Podsednik con hit, colocó a Uribe amenazante en segunda, y de inmediato los Medias Blancas se lanzaron al asalto.
Iguchi impulsa a Uribe con su segundo hit del juego y Jermaine Dye remolca a Podsednik estrechando la diferencia 4-3. Con dos a bordo, Pierzynski colocó una pelota en lo profundo del right center para un doblete limpia bases que volteó la pizarra ante el asombro de la multitud.
Fue así como el 0-4 adverso a Chicago, se transformó, a punta de metralla, en 5-4 favorable.
La tercera victoria consecutiva de los Medias Blancas los colocan en una posición hasta hoy irreversible en la historia de los Clásicos de Octubre.
MARATÓNICO
De cinco horas y 41 minutos, el partido jugado anoche entre Medias Blancas y Astros de Houston fue el más extenso en duración en los 101 años de historia de los clásicos de otoño.
Comenzó el martes y culminó bien entrada la madrugada del miércoles.