El mar es una fuente generosa de innumerables tesoros gastronómicos y el más preciado de esos tesoros es, sin duda, el marisco.
Desde estas páginas les pretendo mostrar una relación de los más exquisitos mariscos que podemos encontrar en nuestros mercados. Podemos clasificarlos en tres grupos bien definidos:
CRUSTÁCEOS
Son aquellos que su cuerpo está cubierto por un caparazón duro. La gran mayoría de ellos están provistos de patas y las dos primeras suelen ser pinzas. La nécora, el langostino, el centollo, el percebe, el camarón, etc., son algunos crustáceos.
MOLUSCOS
Son aquellos que su cuerpo está envuelto en una concha con una o dos valvas. La almeja, el berberecho, el bígaro, el mejillón, etc., son algunos ejemplos de moluscos con concha.
CEFALÓPODOS
Los cefalópodos también son moluscos, pero éstos carecen de concha y su cuerpo está provisto de tentáculos. El pulpo, la sepia, el calamar, son algunos ejemplos de moluscos sin concha.
POR SU SALUD
Antes de preparar los mariscos es conveniente limpiarlos. Los crustáceos, por estar protegidos por su caparazón, no necesitan tratamiento especial. Simplemente pasarlos brevemente por agua limpia.
Los moluscos que viven enterrados en la arena o el fango del fondo, suelen tener tierra en su interior. Para quitarla, hay que sumergirlos en abundante agua con sal y mantenerlos durante varias horas.
* Chef ejecutivo del Hotel Real Intercontinental Metrocentro.