Álvaro Somoza Urcuyo
En mi niñez y adolescencia, los hermanos cristianos del Instituto Pedagógico me enseñaron importantes lecciones para el resto de mi vida. Entre ellas, el deber moral de responsabilizarnos por nuestras acciones. Me parece que el presidente Bolaños y algunos de sus allegados no se acuerdan de esa lección.
Algunos medios me buscan de vez en cuando para pedirme opiniones de cosas relacionadas a mi familia. Así ha sido con la cuestión de la devolución de la Cementera Canal. Más de 190 accionistas, entre ellos algunos miembros de mi familia, esperan el día que este gobierno deje de seguir robándoles sus dividendos. Algunos allegados al Presidente, le hacen el juego como “directores espurios” de Canal, en mantener la desobediencia de un fallo de la Corte Suprema de Justicia y de una resolución unánime de la Comisión Nacional de Revisión de Confiscaciones, las cuales ordenan la devolución de Canal a favor de sus legítimos accionistas.
Entre esos allegados se encuentra el ingeniero Mario Salvo O., quien irónicamente forma parte de una “comisión” que ha formado el Estado de Nicaragua y gastará un platal en mandarlos a Washington a protestar ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por la supuesta falta de justicia en nuestro país. ¡Qué concha la de este gobierno!
Yo tampoco estoy a favor de muchas de las cosas que suceden en nuestro país. No obstante, sería una enorme falsedad a los nicaragüenses si mientras voy a la Comisión de Derechos Humanos y protesto lo que no me parece en Nicaragua, estuviera haciendo lo mismo en mi país. ¡Qué hipocresía!
Yo regresé en forma permanente en enero del 2002, para hacer Patria. Invertí en mi país y vendí mis intereses en el exterior. Sin estar a favor o en contra del pacto o de su gobierno, simplemente como un nicaragüense que regresó a su país debido primordialmente a las promesas electorales de Enrique Bolaños. Me siento completamente traicionado por este gobierno. Vengo de un exilio duro y largo. Jamás he sido acusado por nadie ni por nada, mucho menos condenado.
Los países donde viví exiliado son países de derecho. No me explico cómo este gobierno pretende tener la moral de mandar a nadie a protestar la falta de justicia cuando por lo menos a más de 190 accionistas el gobierno mismo del presidente Bolaños tampoco les hace justicia.
Hijo del ex presidente Luis Somoza Debayle.