- En una expedición de nueve personas que escaló el volcán más alto del continente africano, se encontraban tres nicaragüenses, entre ellos un matrimonio que tras siete días de caminata cuesta arriba, se sintieron orgullosos de ondear la bandera de Nicaragua en la cima del portentoso Kilimanjaro
Pedro J. Chamorro B.Especial para LA [email protected]
Desde muy temprana edad, su pasión ha sido siempre la aventura y los deportes extremos, pero sabe calcular bien sus riesgos, tanto en los deportes, como en los negocios. José Antonio (Toño) Baltodano Cabrera es un hombre de éxito en el campo del café a nivel mundial, no obstante, su afinidad por la aventura lo llevó junto a un grupo de amigos a escalar el volcán Kilimanjaro, el pico más alto de África y el mayor pico en el mundo que nace desde una llanura, casi al nivel del mar.
En la cima, con una visión impresionante sobre las planicies de África y después de siete días de ascenso a menos diez grados centígrados, Baltodano hizo ondear con orgullo patrio la bandera de Nicaragua, como un homenaje a este pequeño y conflictivo país, en este mes de la patria.
¿Qué te dio por escalar el Kilimanjaro?
A mi Esposa Sonia y a mí, igualmente a mi cuñado Ernesto Cruz, nos ha gustado escalar volcanes. Yo en Nicaragua he subido el volcán Maderas, el Concepción, el Mombacho, el Cosigüina y el Momotombo.
Con el motivo de cumplir 50 años mi cuñado Ernesto, hace 11 meses nos propuso que como regalo de cumpleaños lo acompañáramos a una expedición para escalar el Kilimanjaro. Nos propusimos esta meta para obligarnos a mejorar nuestras condiciones físicas. Hicimos constante ejercicio para lograr el desafío: escalar este gran volcán.
El Kilimanjaro es el volcán mas alto de África y es el único que se puede distinguir desde un vehículo espacial orbitando la Tierra, dado que nace en una inmensa llanura y no forma parte de una cordillera. Tiene 5,896 metros de altura sobre el nivel del mar y está ubicado en la República de Tanzania. La temperatura en la cumbre es a niveles bajo cero centígrados. En la cumbre del monumental volcán de permanentes nieves, hay un glaciar que se derrite lentamente por el calentamiento global, por lo que según los científicos, dentro de 20 años ya no existirá.
Vos has realizado muchas aventuras en tu vida, algunas muy peligrosas y de todas has salido ileso. ¿A qué atribuyes ese espíritu y esa suerte?
Es el espíritu de tratar cosas nuevas y hacerse uno mismo retos físicos, espirituales y mentales, de esa forma me siento que uno se reta para mejorar constantemente, independientemente de la edad. El peligro está más en nuestra mente. Yo considero que es más peligroso atravesarse a pie la Carretera Norte, que subir el Kilimanjaro con el equipo y las condiciones físicas adecuadas.
El espíritu aventurero lo heredé de mi padre Duilio Baltodano Pallais, quien desde niño nos llevaba a las fincas de café como La Chuscada, a subir el Mombacho y dormir en el Plan de las Flores o giras a caballo por diez horas, o cruzarnos el lago de Nicaragua para visitar la isla de Ometepe y conocer nuestro bello país.
Indudablemente, que la suerte se la debo a mi padrino, el venerado Arzobispo de Managua, monseñor José Antonio Lezcano, quien fundó la Catedral de Managua. Fue él quien poco antes de bautizarme, solicitó que me pusieran su mismo nombre. Yo diría que él ha sido siempre mi ángel de la guarda.
¿Cómo se llega allá arriba, a una altura cuatro veces superior a la del imponente volcán Concepción y qué se siente cuando finalmente uno está en la cumbre? ¿tiene relación o comparación esta sensación con alcanzar el éxito empresarial?
Para escalarlo, fue necesario dedicarle siete días. En el primero ascendimos por siete horas, el segundo fueron nueve horas, el tercero ocho, el cuarto día nos tocaron 10 horas de ascenso el quinto siete horas, el sexto ocho horas y el séptimo día te despertás a las 11 de la noche y comenzás a escalar desde la medianoche. Alcanzamos la cima en ocho horas, a eso de las ocho de la mañana.
Se escala en la noche para poder tener tiempo de regresar durante el día al campamento, que está a unos 5,000 metros de altura. Durante el ascenso la lámpara de uno alumbra apenas los pies del que va adelante, uno debe concentrarse en seguir sus pasos y no mirar nada más.
También se escala de noche porque es más fácil subir, que bajar de noche, por el peligro de resbalarse en las piedras y caer en los abismos.
La satisfacción de llegar a la cumbre es enorme. Te sentís cerca de Dios y pensás que los problemas que tenemos en el mundo son pequeños en relación a la grandeza de la naturaleza. También me sentí orgulloso de mostrar que los nicas podemos escalar uno de los volcanes más altos del mundo.
La satisfacción de subir a la cima es efímera, te sentís bien y orgulloso de haberlo logrado, pero la sensación es temporal. En cambio, el éxito empresarial es una lucha diaria, la competencia es permanente y es un logro duradero, a largo plazo. El éxito empresarial no se logra solo sino a través de la cooperación de socios, buenos directivos, excelentes ejecutivos y la motivación del personal calificado que trabaja en las empresas.
¿Consideras que ésta ha sido la aventura más peligrosa de tu vida o hay otras más peligrosas? ¿por qué razón lo haces? ¿se siente placer cuando corre la adrenalina en tus venas?
La aventura más peligrosa que he hecho es casarme hace 25 años, dado que éste es un esfuerzo permanente, que conlleva muchas responsabilidades y el riesgo de despeñarse siempre está presente.
Sin embargo, me gusta romper la monotonía y hacer cosas diferentes que requieren entrenamiento o aprendizaje de cosas nuevas, porque escalar el Kilimanjaro requiere de mucha técnica y adiestramiento. Además, llegar a la meta siempre da una satisfacción que aumenta la fe en sí mismo.
Es similar al afán de crear nuevas empresas o cambiar y modernizar las existentes, para que compitan en el mundo de la globalización como lo están haciendo actualmente Cisa y Café Soluble S.A.
¿Hubo algún momento de peligro en que pensaron abortar la expedición?
El peligro más grande fue durante el penúltimo día, cuando mi esposa Sonia se resbaló y me tiré para sostenerla, evitando así que se fuera en un abismo de más de 3,000 pies de profundidad. Fue algo tan repentino, que si no la hubiera logrado sujetar en ese instante, seguramente hubiera perdido la vida.
El momento más crítico fue a los 5,600 metros altura, cuando todos estábamos agotados y la temperatura era de menos diez grados centígrados.
A las 5:00 a.m. Sonia, quien tenía una infección y tos constante, comenzó a vomitar y se sentía muy débil, igual que otros miembros de la expedición. Nos cubrimos detrás de una piedra para discutir en grupo, si nos devolvíamos o seguíamos. Sonia, mi esposa, nos pidió que el grupo siguiera y se sacó la bandera de Nicaragua de su mochila y nos pidió a mí y a mi cuñado que subiéramos por el honor de Nicaragua y que plantáramos la bandera en la cima del Kilimanjaro.
Con esa nueva motivación, todos los miembros del grupo comenzamos a gritar: ¡Mambo Poa, Uhuru!, que significa: Conquistaremos Uhuru, que es el nombre del pico de la montaña. El esfuerzo mental y físico fue extraordinario y realmente por el orgullo de poner la bandera de Nicaragua en la cima logramos subir los últimos 500 metros de altura.
Fue muy importante la cooperación de los otros 9 miembros de la expedición y los consejos de cómo respirar de los expertos expedicionarios (Phil y Sue Ershler, Mark Tucker y Neil Beidelman), que han escalado los siete picos mas altos de todos los continentes del mundo, incluyendo el Everest.
La motivación y la determinación mística de subir fue lo que nos llevó a lograrlo. Hay que tomar nota que el 60 por ciento de los que intentan llegar a la cima del Kilimanjaro, no lo logran.
¿Qué se siente al ondear la bandera de Nicaragua en la cumbre del Kilimanjaro y cómo se ve Nicaragua desde allí?
Me sentí orgulloso de ser nicaragüense, debido a la belleza de lagos y volcanes de nuestro país y la calidad humana de nuestros compatriotas, sin embargo me sentí con pesar de que siendo un país tan pequeño tengamos tantos problemas políticos y sociales, y que no tengamos una visión y meta global de desarrollo económico y social. Que no nos unamos bajo la misma bandera para el beneficio de la nación. Me preocupa el despale indiscriminado de nuestros bosques tropicales, nos puede suceder lo mismo que a los glaciares del Kilimanjaro, que dentro de 20 años no existirán.
¿A tus 54 años, te sentiste en condiciones de semejante aventura?
Totalmente en completas condiciones, aunque algunas veces tuve problemas de respiración debido a la atmósfera enralecida de oxígeno, agravado por el frío de las madrugadas, de menos 10 grados centígrados.
Cada paso que daba en los últimos metros, era un esfuerzo sobrehumano y, al lograrlo, sólo te concentrás en dar el próximo paso. Al final de la aventura, que dura un total de 10 días, uno pierde peso, yo perdí cuatro libras, pero no le recomiendo este deporte extremo a una persona que no esté en buena forma. Esto no es como ir al gimnasio en aire acondicionado a correr sobre una banda… puede ser mortal.