Proponen “democratizar la democracia”

Diáspora ve más allá del voto en el exterior, también quiere sus parlamentarios Xiomara [email protected] La posibilidad de que los nicaragüenses residentes en el exterior cuenten con una representación en la Asamblea Nacional, es un tema que empieza a discutirse y que fue expuesto recientemente en California, Estados Unidos, por el Vicepresidente de la República, […]

  • Diáspora ve más allá del voto en el exterior, también quiere sus parlamentarios

Xiomara [email protected]

La posibilidad de que los nicaragüenses residentes en el exterior cuenten con una representación en la Asamblea Nacional, es un tema que empieza a discutirse y que fue expuesto recientemente en California, Estados Unidos, por el Vicepresidente de la República, José Rizo.

“Nosotros tenemos casi un millón de nicaragüenses residentes fuera de nuestras fronteras, no es lógico que no tengan una voz en el parlamento, en la Asamblea Nacional, que vele por los intereses de estos nicaragüenses con quienes hay que mantener ese vínculo de comunicación con el país que nos vio nacer, ese vínculo de comunicación que va a servir para futuras generaciones y para que nunca, nunca, se rompa el cordón umbilical tan necesario con la madre patria”, dijo Rizo en declaraciones públicas.

Rizo señala que esta iniciativa ya está siendo implementada en países como El Salvador, China y Francia, por lo que considera que la iniciativa es posible y no debe restringirse únicamente al derecho al voto en el exterior y la cedulación ciudadana.

DEMOCRACIA COSMOPOLITA

En distintos países del mundo, la representación parlamentaria para los ciudadanos residentes en el exterior es un tema que empieza a imponerse dentro de un replanteamiento de los alcances de la democracia.

La discusión no solamente se centra en el desencanto ciudadano con una democracia “minimalista” que se limita a procesos electorales, pero descuida la distribución equitativa de bienestar entre sus ciudadanos, sino también, y es parte importante de un reclamo en Nicaragua, la democracia interna en los partidos.

A esto se suma el reclamo de la diáspora a derechos políticos como votar, contar con una cédula de identidad, y además, a ejercer plenamente sus derechos políticos con una representación parlamentaria de los residentes en el exterior, responsables del ingreso a la economía nacional de 800 millones de dólares anuales.

Desde esa perspectiva también se aborda el tema en España, Chile, Perú, México, Italia, Uruguay, donde el concepto “transnacional” del ejercicio de los derechos políticos no se limita a una presencia física del ciudadano, sino que les reconoce la ciudadanía a pesar de su ausencia.

“Un ciudadano lo es plenamente, sólo y únicamente cuando es reconocido como tal, a todos los efectos y en la totalidad de los aspectos, por el Estado al cual pertenece legítimamente”, dice parte de una propuesta de ciudadanos españoles en Suiza y enviada al gobernante PSOE en su “Borrador de Anteproyecto de Ley de Estatuto de los Ciudadanos españoles en el Mundo”.

María Antonia Martínez, catedrática de Ciencias Políticas de la Universidad de Salamanca en España, señala que los planteamientos de la diáspora en el mundo empujan a cambios trascendentales para un nuevo concepto de democracia.

“Cuando se reflexiona sobre el binomio democracia-globalización y se aboga por la autonomía democrática o la construcción de una democracia en términos cosmopolitas, las instituciones y su adaptabilidad constituyen uno de los temas básicos de discusión. Se arguye, desde otra lógica analítica, que se está produciendo una extensión de la democracia dialogante en el ámbito mundial, de las relaciones personales, de los movimientos sociales y en los niveles organizativos. Ello está teniendo implicaciones en la esfera política formal y terminará por provocar, en un proceso que se presupone imparable, la democratización de la democracia”, dice la catedrática española.

ALGUNAS PROPUESTAS

En Italia, la diáspora de ese país elige a 18 parlamentarios y en Perú se pide que sea el 10 por ciento del parlamento de ese país, como representante de la diáspora, electos entre ellos.

En México, se espera que los mexicanos en el exterior voten para las elecciones del 2006, un derecho garantizado desde 1996 por una reforma constitucional que no se ha podido poner en práctica por falta de reglamentación.

En Nicaragua existe un diputado con representación nacional o departamental por cada 50 mil habitantes, lo que implicaría que si se adoptara una representatividad parlamentaria para la diáspora, con igualdad de derechos, los residentes en el exterior tendrían derecho a 30 diputados, considerando que la población fuera del país se estima en un millón y medio de nicaragüenses.

No obstante, esa relación matemática no necesariamente es una opción si se toma en consideración otras propuestas, como la de los peruanos, de establecer un porcentaje respecto al tamaño del parlamento que se estime conveniente para el país.

(Con la colaboración de Martha Abea).

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